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El caso Fibertel
por
Fernando Trabucco
La medida, además de arbitraria, se enmarca en una visión
estatista, dirigista, intervencionista y de efectos inflacionarios,
y ya sufrimos los argentinos las consecuencias de este tipo de medidas.
Estamos ante una solapada intervención en el mercado, con
clarísimas intenciones de carácter económico,
donde el poder político de los Kirchner no duda en utilizar
las herramientas del estado para desde una alocada decisión
de gobierno, confrontar con algunas empresas y beneficiar a otras.
Desde la pura teoría económica, estamos padeciendo
prácticamente un atentado contra la libre competencia, privando
a los consumidores de su derecho de libre elección.
Este hecho de por si grave, se ve doblemente potenciado, ya que
aumenta la inseguridad jurídica reinante en varias actividades
del país, y se constituye así en una señal
que frena la posibilidad de nuevas inversiones en el sector, donde
al no haber reglas de juego, estamos a merced de la firma y el humor
de los funcionarios ultra como De vido.
Va de suyo que otro efecto de esta inusual y torpe medida, es la
de favorecer el comportamiento monopólico u oligopolico de
los prestadores del servicio de Internet brindado por las telefónicas.
Desde el punto de vista del ciudadano-usuario, se materializa un
avasallamiento indirecto de los derechos de los consumidores, haciéndolos
rehenes de una situación planteada en forma abusiva por la
administración, vulnerando su derechos adquiridos y probablemente
pasible de reclamo judicial.
La medida es a todas luces, inconveniente, inoportuna y hasta innecesaria,
toda vez que se pretende mostrar como incumplimiento una situación
resuelta desde el año 2003, habría entonces que, siguiendo
el criterio del gobierno, denunciar al ministro por incumplimiento
de los deberes de funcionario publico, ya que amparo una situación
irregular por casi 7 años.
Resulta casi risueño, que esta medida provenga de las autoridades
del gobierno, justamente desde el ministerio que mas ha distorsionado
las tarifas de los servicios públicos, con su política
selectiva y dirigida de subsidios y favoritismos, produciendo el
más fenomenal atraso tecnológico, baja calidad de
las prestaciones, falta de actualización y de mantenimiento
del que tengamos memoria.
El mundo entero se encamina a una nueva revolución de las
comunicaciones, el denominado three-play, es decir la interacción
de las tecnologías de telefonía, televisión
e Internet, incluso en forma interactiva, incluso brindadas por
un solo prestador, son hoy los horizontes tecnológicos y
de gestión que nos propone el modernismo.
Los K nos proponen el atraso, la falta de competencia, la falta
de reglas, el matonismo de Moreno.
Esta intentona de corte castrista-chavista, pareciera ser un primer
paso para encubrir una maniobra tendiente a desarticular y copar
el mercado, al mejor estilo de las tomas hostiles de wall street.
Pareciera que el gobierno planea distribuir una serie de señales
estatales a través de chinescos y falsos decodificadores
populares, que le permitan en definitiva dirigir contenidos “vigilados”
y así prácticamente la instauración de la censura
previa.
Es hora de dar las alertas institucionales, en defensa de los derechos
consagrados en la constitución y las leyes, el caso fibertel,
pude ser el inicio del fin del autoritarismo del modelo K.
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