Fallecio
Hugo Guerrero Marthineitz
por
Gerardo Fernández
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Las
tardes en Tres Lomas eran aburridas allá por 1980.
Volvía del Club más o menos a las tres y me
ponía a escuchar "Reencuentro" hasta las
cinco. Eso era como un viaje, como una misa. Una cita obligada
con el sarcasmo, el buen gusto, la música exquisitamente
seleccionada, las cortinas, los silencios, las risotadas.
El
negro Guerrero Marthineitz empezó a hablar arriba de
la música cuando eso era una herejía; empezó
a repetir una canción que le gustaba mucho y esto que
hoy nos parece una huevada, en esos años era una osadía.
El negro Guerrero fue, entre otras cosas, el gran desacartonador
de la radio argentina, el que le sacó el saco y la
corbata y reemplazó la solemnidad por el fraseo, por
el silencio exasperante y el comentario mordaz. La radio traía
una cosa de extrema solemnidad, si durante muchos años
estaba todo absolutamente libreteado. Estaba todo pero absolutamente
todo escrito y si bien no fue el primero ni el único
en contribuir a erradicar los libretos, sin duda fue el que
con más talento desarrolló la improvización,
fue en ese sentido un jazzero.
Fue
uno de los primeros en mandar sus programas grabados en una
hora donde todo va en vivo. Como no se bancaba que entrara
gente al estudio o que lo espiaran por la cabina del operador,
harto de todo se montó un estudio en su casa y ahí
grababa "Reencuentro" en esas máquinas de
cinta abierta Revox. Por eso siempre antes de las noticias
había entre uno y dos minutos de cortina, algo que
en el sonido del programa aparecía como pensado cuando
en rigor era un espacio sonoro para que el operador lo cortara
cuando la gente del informativo estuviera pronta a salir a
aire. Todo esto lo sé de primera mano pues cuando me
vine a vivir a capital el proyecto era ser operador de radio
y por eso conocí a su operador que era de mis pagos,
de Salliqueló, concretamente, y pasé larguísimas
tardes durante 1982 en el control central de Continental mientras
se emitía el programa del negro.
Tengo
para mí que un programa de radio es una creación
única y personalísima, con un ritmo, un sonido
y un clima único e irrepetible. En eso, Hugo Guerrero
Marthineitz es una marca registrada. Su forma de hacer radio
desde que empezaba a sonar la primera nota de la cortina ya
te acomodaba, ya te predisponía a vivir un espectáculo.
Sabías que ibas a escuchar cosas interesantes, sabías
que tenías por delante un par de horas de creatividad,
y nunca apagabas la radio defraudado. El negro recibía
discos de promoción como todos los conductores de radio,
pero seleccionaba muy finamente lo que ponía ¿Te
acordás cuando se copó con la banda de sonido
de "Los Unos y los Otros" y le daba y daba sin parar?
Ponía una, dos y hasta tres veces la misma canción
y por ahí se detenía en un arreglo, en un solo
y podía improvisar 15 minutos sobre ese detalle.
Fue
el negro el que descubrió "Pedro Navaja"
de Ruben Blades en 1982 y lo popularizó. Ese tema pertenece
al álbum "Siembra" que fue editado en 1978,
pero acá Interdisc lo publicó cuatro años
después sin pensar que el peruano les haría
el gran favor de transformarlo en un hit.
Me
dolió su final en la miseria (fue desde todos lados
un tipo difícil) y se me ocurre que este deceso de
uno de los pilares de la radiofonía argentina que seguramente
no tendrá una gran repercusión en cierta medida
está a tono con el maltrato que viene teniendo este
medio de comunicación en los últimos años.
Esta radio donde los conductores van "A un tema musical"
está en cierta medida pasándola mal como la
pasó hasta hoy el negro. Nuestra radio necesita creatividad,
reclama a gritos menos móviles, menos "periodismo",
menos comunicaciones telefónicas y más clima,
más intimidad, más complicidad en las dos puntas
del contacto.
Si
queremos homenajear al negro Guerrero bajemos dos cambios,
no le temamos al silencio; pongamos una canción que
nos guste aunque dure siete minutos, pongamos atrás
de Michel Legrand un tema del Payo Solá y luego dejemos
sonar la cortina durante 30 segundos eternos y comentemos
algo absolutamente lateral, fuera de época y de contexto.
Tratemos
de recordar que la radio puede volver a ser un espectáculo.
Cuando
leimos esta nota publicada en: http://tirandoalmedio.blogspot.com/
sentimos que solo habia que cambiar el lugar desde donde lo
escuchabamos pues, compartimos cada momento y cada linea con
el autor de ella. Adios Negro querido, hasta pronto, Maestro
Diario
Accion, 21 de agosto de 2010
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