ALBERTO
MOLINA SE DEFIENDE
"Pagina/12 es maliciosa: se trata de una operacion mediatica
implementada por el narcotrafico". Ademas, señalo al
country Las Lajas como refugio y sede de operaciones de narcos mexicanos.
El
viernes 19 de febrero de 2010 un articulo publicado por Pagina/12
y firmado por Raul Kollmann, refiere que el fiscal federal de Tres
de Febrero,
Jorge
Sica, habia pedido el dia anterior la declaracion indagatoria del
juez Federico Faggionato Márquez "Por encubrir el accionar
de policías bonaerenses que fueron sorprendidos cuando negociaban
con narcos mexicanos en un depósito de San Miguel en el que
se encontraron 700 kilos de cocaína".
Los
policias bonaerenses a los que se refiere el articulo son el Comisario
(RE) Alberto "Paton" Molina, el Teniente Primero Eduardo
Ocampo y un agente de apellido Portillo; los dos primeros residentes
en General Rodriguez y ampliamente conocidos en la localidad.
Kollmann
recuerda que "En la Justicia de Tres de Febrero se investigaba
a un grupo de narcos mexicanos y colombianos. En ese marco, el fiscal
Sica y el entonces juez a cargo de esa pesquisa, Juan Manuel Cullotta,
ordenaron la vigilancia de un depósito en la zona de San
Miguel. Mientras efectivos de la Policía Federal seguían
desde un escondite todos los movimientos que se producían
en el depósito, llegaron al lugar tres hombres en un auto
particular. Uno de ellos se puso un chaleco con el logo de la Policía
Bonaerense y los tres entraron. Ante esa irrupción, los efectivos
antidrogas de la Federal le comunicaron la novedad al juez Cullotta
y éste les ordenó que entraran al depósito.
En el lugar estaban los hombres de la Bonaerense con los narcos,
estos últimos sin esposas puestas. Sobre la mesa, los pasaportes
de los mexicanos. Los policías bonaerenses no tenía
ni papel para hacer un acta del allanamiento, ni orden de allanamiento,
ni testigos y, además, eran dos efectivos de poquísima
graduación y un comisario, Alberto “El Patón”
Molina, en disponibilidad y totalmente fuera de su jurisdicción,
que era General Rodríguez.
Pese
a semejante cantidad de irregularidades, una hora y media más
tarde apareció una orden de allanamiento firmada por Faggionato,
sin fundamento consistente, de acuerdo con la opinión del
fiscal y el juez. Sobre esa base se le imputa a Faggionato, por
entonces juez federal de Campana-Zárate, el delito de encubrimiento
de las actividades ilegales de los policías bonaerenses.
En una parte de la causa, los federales señalaron que los
mexicanos dijeron: “Menos mal que llegaron ustedes. Estos
nos iban a robar y después nos pegaban un tiro”. En
el depósito estaban los 700 kilos de cocaína."
El
viernes 19 de febrero Rodolfo Belloli, conductor del programa Despierta
Rodriguez dialogo con Alberto Molina, quien dirige el Partido Vecinalista
de General Rodriguez para conocer su opinion sobre la noticia.
Molina
señalo que "tenia para contar muy poco, mi protagonismo
es por la representacion de la familia Ferron", aclarando que
"Alli habia efedrina, no cocaina".
Seguidamente,
Molina describio aquella jornada diciendo que habia salido como
cotidianamente lo hacia, a «hacer tribunales» cuando
llego Eduardo Ocampo (con el que mantenia contactos por el triple
crimen) y le solicito si lo podia acompañar hasta San Miguel.
"Habia
periodistas cerca del galpon; estaban "Tito" Izquierdo,
suegro de Ferron; una periodista de 24.con y otros periodistas que
estaban en las inmediaciones antes que ingresara Ocampo, ellos -por
Pagina/12- dicen una cosa que no es tan asi".
Molina
indico que "Todo lo que escribe la prensa es una operacion
mediatica implementada, creo, por los propios narcos... por el narcotrafico",
y que ya ha enviado cartas documentos.
"Tengo
conocidos en Pagina/12, escribi para ellos, ellos dicen que tienen
informes que provienen de la DEA, algo que no es muy real, no es
veridico, tendran que demostrarlo ante la justicia... eso esta en
manos de la justicia, lo que ellos escriben no es totalmente lo
que es"
Explicando
que "En ese lugar se presento personal de Narcotrafico de la
Provincia... llego gente de ministerio de seguridad" que le
pidieron disculpas, y que la policia le explico que la orden de
allanamiento de Faggionato se habia retradaso en virtud de que habia
estado en otro durante la madrugada, incluso, creo en la casa de
De Carli, de lo cual tampoco tenia conocimiento.
En principio no se iba a allanar, segun ellos, esto ya se aclaro
en la causa.
"Ocampo
se encontro con los mexicanos, a los que venia siguiendo desde el
country Las Lajas y otros sectores relacionados con general rodriguez,
cuando lo vieron, no le quedo mas que entrar. Hay una relacion directa
entre el country las lajas y la causa de los mexicanos en la justicia,
y que aun no trascendio.
Hay mexicanos que declararon por el triple crimen, esto esta bajo
secreto de sumario, que residian en el country las lajas".
"Lo
que hice ese dia, porque ocampo estaba investigando el triple crimen
y solamente lo acompañe para prestarle colaboracion como
puedo hacerlo con cualquier policia, incluso yo me iba, porque el
estaba esperando refuerzos en el lugar, pero cuando vi las circunstancias
de que podria tratarse de mas de dos personas, entonces me quede
en el lugar a esperar a que llegaran efectivos".
Aca
"Hubo un conflicto entre jueces y policias en lo que no tengo
nada que ver y un conflcito entre jueces, yo estoy al margen de
todo", aclarando que "Lo mio es un retiro activo"
"Todo
es malicioso, creo que toda la malicia viene despues de la detencion
de Zanola, la que declara la detencion de zanola es la hija de "Tito"
Izquierdo, a la que yo represento".
"Tuve
amenazas telefonicas en su momento, desde la detencion de Zanola.
Creo que esto es un vuelto... esto no me preocupa, estoy acostumbrado
a estas situaciones
ya se va a saber la verdad y todavia falta que caiga gente de mucho
peso...".
Tambien
aclaro que habia entrado junto a Ocampo y Portillo: "La gente
en el lugar tenia papeles en la manos, planos y documentacion..."
Pagina/12
es maliciosa, mas cerca de la verdad esta Clarin pero son dos diarios
opositores al gobierno nacional y todo lo que hoy vaya contra kirchner
es bienvenido Pagina/12 juega contra Kirchner, hay toda un sector
de la izquierda que no esta de acuerdo con el gobieno nacional por
un problema que es de publico conocimiento...hay que saber esperar
para saber la realidad"
"Yo
si el dia de la mañana llego a encontrar un deposito con
700 cocaina, no voy a esperar ni a Faggionato ni al juez Cullotta
ni nadie y me voy a mandar adentro, y voy a llamar a la policia
hasta que llegue y secuestre los elementos"
"La
lucha contra el narcotrafico en las bases de nuestro partido esta
clarisimas... hay que saber esperar y no dejemos que el narcotrafico
triunfe".
Aclarando
que se siente victima del narcotrafico, Molina expreso que no existe
ninguna causa en la que este involucrado o, por lo menos, no ha
tenido ninguna notificacion al respecto.
"Es
una operacion mediatica, implementada por el narcotrafico"
"No
estoy involucrado en ninguna causa"
TEXTO COMPLETO DEL ARTICULO DE PAGINA/12
Un
curioso allanamiento
El
fiscal federal de Tres de Febrero, Jorge Sica, pidió ayer
la declaración indagatoria del juez Federico Faggionato Márquez
por encubrir el accionar de policías bonaerenses que fueron
sorprendidos cuando negociaban con narcos mexicanos en un depósito
de San Miguel en el que se encontraron 700 kilos de cocaína.
La decisión de indagar a Fa-ggionato la tiene que tomar el
juez federal Mariano Larrea, pero lo más probable es que
efectivamente siga adelante en la causa contra Faggionato. El asombroso
caso fue revelado en exclusiva por Página/12 en noviembre
de 2008.
En
la Justicia de Tres de Febrero se investigaba a un grupo de narcos
mexicanos y colombianos. En ese marco, el fiscal Sica y el entonces
juez a cargo de esa pesquisa, Juan Manuel Cullotta, ordenaron la
vigilancia de un depósito en la zona de San Miguel. Mientras
efectivos de la Policía Federal seguían desde un escondite
todos los movimientos que se producían en el depósito,
llegaron al lugar tres hombres en un auto particular. Uno de ellos
se puso un chaleco con el logo de la Policía Bonaerense y
los tres entraron. Ante esa irrupción, los efectivos antidrogas
de la Federal le comunicaron la novedad al juez Cullotta y éste
les ordenó que entraran al depósito. En el lugar estaban
los hombres de la Bonaerense con los narcos, estos últimos
sin esposas puestas. Sobre la mesa, los pasaportes de los mexicanos.
Los policías bonaerenses no tenía ni papel para hacer
un acta del allanamiento, ni orden de allanamiento, ni testigos
y, además, eran dos efectivos de poquísima graduación
y un comisario, Alberto “El Patón” Molina, en
disponibilidad y totalmente fuera de su jurisdicción, que
era General Rodríguez.
Pese
a semejante cantidad de irregularidades, una hora y media más
tarde apareció una orden de allanamiento firmada por Faggionato,
sin fundamento consistente, de acuerdo con la opinión del
fiscal y el juez. Sobre esa base se le imputa a Faggionato, por
entonces juez federal de Campana-Zárate, el delito de encubrimiento
de las actividades ilegales de los policías bonaerenses.
En una parte de la causa, los federales señalaron que los
mexicanos dijeron: “Menos mal que llegaron ustedes. Estos
nos iban a robar y después nos pegaban un tiro”. En
el depósito estaban los 700 kilos de cocaína.
El
expediente que instruye Sica tiene datos que llaman la atención:
-
El jefe de Narcotráfico de Campana-Zárate, Honorio
Rodríguez, declaró que él no manejaba información
alguna de lo que estaban haciendo los tres policías bonaerenses.
-
En la causa consta que el teniente primero Ocampo vive en General
Rodríguez y el oficial en disponibilidad, Molina –un
polémico comisario–, también es de allí.
Ocampo no tenía auto y –según aparece declarado
en la causa por otro policía– le pidió al Patón
Molina que lo llevara. “Dale, vení que te llevo”,
es la frase textual que aparece en el expediente.
-
El extraño procedimiento se hizo entonces con un auto prestado
y lo protagonizaron un retirado, un su-boficial y un agente. Página/12
consultó con varios especialistas y jefes policiales en retiro
y todos coincidieron en que esa versión no se sostiene de
ninguna manera. “Ningún depósito de drogas se
allana con tres efectivos, uno retirado y dos de la más baja
jerarquía. Ante semejante situación se tiene que actuar
con un gran grupo de apoyo y hay que estar preparado para un tiroteo”,
resumió un veteranísimo ex comisario.
-
El depósito venía siendo vigilado por efectivos de
la Policía Federal que siguieron a dos colombianos que le
aportaban cocaína a un grupo de mexicanos. Por orden del
juez Cullotta no se dispuso el allanamiento porque se esperaba la
llegada de más droga. En ese momento estacionó el
auto del Patón Molina, uno de los tres bonaerenses se puso
un chaleco con las insignias de la Policía Bonaerense y todos
entraron al depósito.
-
Los efectivos de Drogas Peligrosas de la Federal, a cargo del comisario
Miguel Angel Castro, se comunicaron con el juez Cullotta, quien
les ordenó entrar al depósito.
-
Según está declarado en la causa, los dos mexicanos
que se encontraban a cargo de los 700 kilos de cocaína no
estaban esposados ni contra la pared, sino sentados a una mesa.
Los policías tampoco estaban en una actitud acorde con semejante
procedimiento: el Patón Molina tenía los dos pasaportes
en la mano.
-
Preguntados por los federales y luego por un funcionario judicial,
los bonaerenses dijeron que actuaban por instrucciones de Faggionato
Márquez, pero que no tenían orden de allanamiento.
Tampoco habían convocado a testigos, algo imprescindible
para que el procedimiento tuviera validez. Los bonaerenses carecían
de máquina de escribir o computadora para redactar la supuesta
acta y ni siquiera contaban con papel.
-
El jefe de Narcotráfico de la Bonaerense en Zárate-Campana,
comisario Honorio Rodríguez, es quien trabajaba en todas
las diligencias con el suspendido juez Faggionato Márquez.
Sin embargo, ante el juez Cullotta declaró que los tres policías
no trabajaban para él. “No manejo la información
que ellos tenían, yo no sabía nada de nada”,
sostuvo en la causa judicial. El teniente primero Ocampo y el agente
Portillo dijeron que reportaban a La Plata directamente.
-
Aun así, en el juzgado de Tres de Febrero también
resolvieron pedir la indagatoria de Honorio Rodríguez. Sucede
que, aparentemente, fue él quien le pidió la orden
de allanamiento a Faggionato, pero resulta extraño que el
trío lo haya llamado a Rodríguez y que éste,
sin verificar nada de nada, con sólo el comisario en disponibilidad,
el teniente primero y el agente en el lugar, le haya pedido la orden
de allanamiento al juez de Campana-Zárate.
-
Después de la irrupción de los federales y cuando
ya la situación iba camino al escándalo, apareció
primero una orden de allanamiento firmada por un secretario del
juzgado de Campana-Zárate y dos horas más tarde, Faggionato
mismo le envió un original, con su firma, al juez Cullotta.
Lo curioso es que la orden de allanamiento no es tal, no dice que
el lugar debe allanarse, sino que habla de un secuestro de estupefacientes.
Es más: en el expediente se argumentaba que las drogas se
veían desde la calle, algo que la investigación demostró
que era falso: de la calle no se veía nada.
-
La secuencia de los hechos compromete a Fa- ggionato. Los bonaerenses
irrumpieron en el depósito a las 12.30. En la orden de allanamiento
figura que debe hacerse el procedimiento después de las 13,
pero la orden aparece firmada a las 14.
En
base a todos esos elementos se acusa a Fa-ggionato de ocultar la
actividad ilícita de los policías bonaerenses. A éstos
se les imputa la realización de un allanamiento ilegal, el
abuso de autoridad y, obviamente, existe la presunción de
que estaban allí para hacer un arreglo y cobrarles un peaje
a los narcos. O, aun peor, está la sospecha de los mexicanos:
que se iban a quedar con el cargamento.
La
información original de la causa que venía instruyendo
Cullotta surgió de la DEA norteamericana. Se hizo el seguimiento
de dos mexicanos que les compraban sucesivos embarques de cocaína
a dos colombianos. Actualmente están detenidos en ese expediente
los dos mexicanos que se encontraron en el depósito y tres
bolivianos, mientras que los colombianos están prófugos.
El dato de la DEA fue aportado en septiembre de 2008 y desde ese
momento, Drogas Peligrosas de la Federal monitoreaba el depósito.