ESCENA
1º
-¡Hola!...
¿Quién habla?
-Papá Noel
-¡¿Que cuenta, amigo!
-Que me han metido preso
-¿Por?
-Por la patente del auto. Dicen que es de mula
-¿Quiere que lo «pidamos»?
-No; quiero que me hagan un reportaje.
-¡Súbito!
-Gudbay
ESCENA 2º
-Comenzaré
por decirte que... ¡que aquí no vuelvo ni atado!
-¿...?
-¡Hay que ver las que me han hecho! De entrada, no
más, me allanaron el bote y me exigieron no sé
qué papeles. Protesté.
¿Qué papeles, si yo no garpo derechos?
-¡Ah! ¿No pagás derechos? Está
bien. Acompañame
-El jefe de la oficina adonde me condujo, me trató
como a perro.
-¡Hay que pagar, amigo! Pagar o ir en cana.
-Pero si nunca me han cobrado nada. ¡Si esto lo traigo
para regalar!
-No nos interesa: garpe y apele.
Garpé,
¿que más remedio? Garpé pesos 241.114,50
de derechos, que, como las golondrinas ¡ay! no volverán.
Arreglado
este lío, me largué a recorrer la Provincia.
Allí me sorprendieron las elecciones del 6 de noviembre.
En un pueblo del oeste fui detenido a la entrada y llevado
a la comisaría en "averiguación de antecedentes".
-¿Qué
sos vos?... ¿Demócrata o radicha?
-Apolítico.
-¡Macanudo! Pasá la libreta
-No tengo. Soy extranjero.
-¡Ah! ¿Habías sido gringo? ¿Cómo
te llamás?
-Noel
-¿Noel? ¡Ah; entonces podés votar!...
¡Cabo de guardia!... A ver, rápido: una libreta
de Martín Noel para este ciudadano.
El
mismo cabo de guardia me acompañó hasta la
urna, y en ella deposité el sobre que me habían
entregado en la comisaría poco antes de salir.
Con
semejante ejemplo no tiene nada de raro que, al finalizar
el reparto de juguetes en Mercedes, me encontrase con que
me faltaban 50 regalos o me sobraban 50 chicos. ¡Misterios
de los padrones criollos!.
Y
para que nada me faltara, ayer, en Avellaneda, tres muchachos
jóvenes, revólver en mano, me asaltaron, dejándome
con lo puesto y la catramina. LO puesto lo conservo. En
cuanto a la catramina...
El
viejo Noel no pudo terminar la frase.
Un agente acababa de notificarle que por andar disfrazado
sin permiso le correspondía un mes de arresto a cumplir
en Villa Devoto.
Y allá fué, el pbre, acompañado por
su excomúnica. ¡Cómo para que piense
en volver!....
Por
Gerundio Cuello |