| TERRORISMO
DE ESTADO
En
medio de esta maraton de insensateces respecto el conflicto entre
determinados medios periodisticos y el gobierno; el lunes 3 de mayo
Eduardo Aliverti, distinguido con un Martin Fierro "celebro"
el acontecimiento con una brutal proclama dirigida a muchos de sus
colegas reclamandoles "Tener mas respeto por las palabras,
algunos que dicen tener miedo" en una encendida defensa del
actual gobierno: "Aca se chupó demasiada gente, se picaneó,
se violó, se tiraron cadáveres al mar, como para que
venga alguno acá a decir que tiene miedo” concluyo.
En
su opinion, los temores de los periodistas son indignos e injustificados
y ni siquiera tienen derecho a manifestarlos.
El
gobierno al que tanto defiende puede -y al parecer, considera que
'debe'- organizar afiches difamatorios e injuriosos, organizar "tribunales"
publicos con "sentencias" y "condenas" predeterminadas
y disponer especies de milicias o falanges con el objetivo de sabotear
actos culturales estrellando sillas en las cabezas de sus protagonistas.
¿Como
no tener miedo -excepto que se pertenezca a sus filas- cuando funcionarios
avalan con su silencio o ambiguas justificaciones y "explicaciones"
estos salvajes hechos 'institucionalizados' desde el poder? ¿Como
no tener miedo cuando una diputada -Diana Conti, estrechamente vinculada
a esta elite- reivindica una de las mas atroces y sangrientas dictaduras
del siglo XX, manifestando con orgullo ser "estalinista"?.
El
"mensaje" de Aliverti es sencillamente escalofriante:
esta destinado a anular toda expresion que no se "adecue"
a estructuras concebidas en los laboratorios del poder, un poder
que carece por completo de la "coherencia y honestidad ideologica"
de la que Aliverti se jacta de enarbolar.
Segun
la logica de Aliverti, un individuo discriminado, insultado o amenazado
por su religion o raza, no tendria que tener "miedo";
despues de todo, su caso es despreciable en terminos comparativos
con genocidios conocidos; un detenido en una comisaria del suburbano
no tendria que tener "miedo" por una picana, despues de
todo, en Guantanamo o Cuba estan peor, podria explicar con una sonrisa,
el inhumano policia.
El
"mensaje" de Aliverti no puede ser mas abyecto y degradante,
nos esta diciendo nada mas ni nada menos que "el silencio es
salud"; es menoscabar, despreciar y denigrar las inquietudes
totalmente justificadas de las victimas.
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Eduardo Alverti, durante su declaracion
y Thomas de Turre-Cremata,
Prior Santaecrucis, Inquisitor Generalis,
(1420-1498).
En el tiempo, una misma "coherencia y honestidad ideológica"
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"Al
reflexionar acerca de lo que en definitiva es un hereje,
no puedo sino concluir que llamamos herejes a aquellos que
no están de acuerdo con nuestra opinión."
Sebastian
Castellio (S. XVI)
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La
"coherencia y honestidad ideológica" de la que
hace gala, es un triste argumento: Tambien un Torquemada o un Hitler
la tenian y la seguian ciega y fielmente.
El
tribunal inquisitorial ha dictado ya su condena, ya han sido marcadas
las puertas de los vivos y hasta las tumbas de los muertos; se han
señalado los nombres de las primeras estrellas amarillas.
"Buscar
y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito.
A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre... Matar
a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre",
asi reacciono hace mas de cinco siglos Sebastian Castellion, un
extraordinario humanista, ante la atroz ejecucion en la hoguera
de Miguel Servet por orden de Juan Calvino -dispuesto a anular toda
disidencia- el 27 de octubre de 1553.
El
"triunfo" de Calvino no fue completo, ya que la muerte
le arrebato a Castellion en 1563 cuando a el mismo se le había
abierto un proceso judicial por herejia.
Sin
embargo, alli estan sus sucesores, enarbolando las antorchas para
encender hogueras y deleitarse con el crujir de huesos y carne asada
de sus victimas, 'coherentes y honestos' con su ideologia; todopoderosos
y omnimodos; infalibles y virtuosos; soberbios y arrogantes; colosos
podridos por dentro... pontificando que los miedos no significan
nada comparados con las aflicciones de los martires.
Alli
estan ellos, en sus altares inmaculados; condenando, amordazando,
reprimiendo y amenazando; por ahora, quemando efigies y violentando,
acallando la palabra y el pensamiento.
Aliverti
y su sequito han dado con inocultable orgullo los primeros pasitos,
inofensivos, de algo que de haber vivido en el siglo de Sebastian
Castellion, hubieramos denominado sin eufemismos "terrorismo
de Estado".
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