| Editorial
LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACION AUDIOVISUAL
La libertad de expresion y de eleccion deben ser sagradas y jamas
condicionadas
Con
gastada grandilocuencia desde el gobierno se ha calificado el tratamiento
de la nueva ley de radiodifusion como “La madre de todas las
batallas", un eslogan que tiene mas sonoridad en alguna pelicula
hollywoodense de los '50 que el serio estudio de una norma de semejante
magnitud.
No
es de extrañar teniendo en cuenta la abundante terminologia
belica a que recurre el oficialismo y que se plasma alarmante y
frecuentemente no solo en actitudes, sino tambien en el ejercicio
del poder.
Y
como -el gobierno- entiende el tema como una "batalla"
parece estar dispuesto a cumplir aquello de «el fin justifica
los medios», los ciudadanos tuvieron la oportunidad de ser
testigos de la "avanzada democratica" con la que el oficialismo
enmascara lo que todo poder politico anhela y sueña: el dominio
de la prensa; hecho consumado de forma brutal, pero estremecedoramente
reveladora contra el diario Clarin, fundado hace 65 años
y que ya supo de estas autoritarias practicas con la tristemente
celebre Comision Visca de, precisamente, aquellos años '50.
Resulta
realmente inverosimil que este gobierno aspire con esta ley asegurar
las «garantías para la expresión libre y pluralista
de ideas y opiniones en los servicios de comunicación audiovisual»
tal cual figura en su articulado teniendo en cuenta que jamas lo
ha aplicado en el propio medio que maneja; de hecho, si en algo
se ha destacado Canal 7 es por la sistematica exclusion de opiniones
cuestionadoras al oficialismo; el despido arbitrario de periodistas
y la discriminacion a partidos politicos opositores; ademas, claro
esta, de ser fiel a la tradicional politica ditirambica y fracasada
de los gobiernos de turno.
Con
sinceridad, a la pareja gobernante no le importan ni la existencia
de medios independientes ni la libertad de expresion; no evalua
ni elabora en funcion de lo correcto o lo superior, sino en lo que
es funcional o no; asi como se preferia convocar a un popular animador
de television antes que brindar conferencias de prensa; ampararon
generosamente a los hoy fustigados "multimedios" porque
eran pragmaticamente convenientes.
Astuta
y perversamente la propaganda oficial focaliza la ley en aquellos
malignos "multimedios" en tanto que desde los discursos
mientras se aparenta exaltar la libertad de prensa se insiste en
presentarla, sutilmente, en sentido negativo; de esta manera, la
"libertad de prensa" "extorsiona" a la presidente,
que constantemente se expone como una inocente victima de ella.
Una
ley que establece minuciosamente desde los requisitos de otorgamiento
de licencias hasta el tiempo de emision de publicidad y que permitira
a la "Autoridad Federal de Servicios de Comunicacion Audiovisual"
cancelar una licencia si, por ejemplo, una radio no cumple con el
minimo requisito de incluir en su programacion el treinta por ciento
de musica nacional.
Que
se trata de una ley acomodada al poder politico de turno es elocuentemente
indicativa la desesperacion por lograr su aprobacion, intentando,
en terminos cronologicos, "solucionar" en horas un problema
que lleva decadas y que merece un profundo tratamiento y que merece
-y debe- ser tratada conjuntamente con la renovacion de las camaras,
si lo que se desea realmente es honrar la democracia.
Sobre
todo teniendo en cuenta que, siguiendo los mismos razonamientos
del kirchnerismo, las ultimas elecciones resultaban ser un "plebiscito"
de la actual gestion ; resulta pues que el resultado del "plebiscito"
concluyo claramente con un resultado donde gran parte de la ciudadania
parece no estar de acuerdo con la gestion de sus actuales representantes,
ni confia mas ellos, resultando una ley plena en su legalidad, pero
deficiente en su autentica y honesta legitimidad.
Y
no extraña esta prescidencia de la decision del electorado,
ni de su opinion cuando la mentalidad de los sicofantes aduladores
insisten en despreciar y menoscabar a la opinion publica tratandola
como un rebaño de idiotas o una informe masa ignorante carente
de inteligencia y discernimiento a la que es preciso, mediante estas
buenas intenciones, "educar" y, por lo tanto, decidir
como y que debe escuchar, ver u oir.
Este
desprecio se manifiesta constantemente en cada argumento de quienes
se creen "intelectualmente superiores": la opinion publica
es influenciable y manipulable, permeable a oscuros y siniestros
intereses y por eso, como se ha llegado a escuchar, se "debe
controlar la informacion que bajan los medios a la gente".
Ni
por un instante han tomado conciencia que estas normas, aplicadas
ferreamente por la "Autoridad Federal de Servicios de Comunicacion
Audiovisual" seran la mordaza del mañana que los paralizara
y enmudecera.
Es
lo que sucedera en General Rodriguez y en todo el Conurbano cuando
cientos de radios comunitarias pasen a ser, una vez promulgada la
ley, consideradas clandestinas y sus equipos decomisados; y miles
de trabajadores y sus familias queden sin sustento y comunidades
enteras queden sin libertad de expresion y comunicacion, salvo por
la existencia de radios municipales, dependientes obviamente del
poder de turno y un puñado de licencias a las que, por su
costo, no se podra acceder y que estableceran un genuino y caprichoso
monopolio.
De algo hay que estar seguros: habra espacios para pocos elegidos.
La politica y las necesidades comerciales (la oferta sera escasa
y abundante la demanda) impondran estrictos accesos a la declamada
"pluralidad"; la impudica e injusta distribucion discriminatoria
de las pautas publicitarias a que ha sido fiel este gobierno y que
en nada honra sus hipocritas y vociferantes declamaciones "democraticas"
sumados al hostigamiento y la amenaza de cancelacion de licencias
por futiles "infracciones" impondran un reducido campo
de actividad y de pensamiento, donde, para satisfaccion del poder
politico solo se divulguen viscosas gacetillas de prensa y los obsecuentes
ensalzen al gobierno de turno anulando toda voz discordante construyendo,
un discurso colectivamente monocorde y monolitico.
Pocas
licencias facilmente controlables, tal es lo util al poder politico
y tal es el proposito.
Estos
son los argumentos que ni siquiera se disimulan y estremece escuchar
a la presidente exclamar en su discurso que "La libertad de
prensa no puede ser confundida con la libertad de los propietarios
de la prensa. Y porque el derecho a la información significa
el derecho a toda la información, no al ocultamiento de una
parte de la información y a la distorsión y manipulación
de la otra parte..."
La
libertad de expresion y de eleccion deben ser sagradas y jamas condicionadas;
se piensa como se quiere y se dice lo que se quiere; asi como no
se puede obligar a nadie a pensar, decir o no decir lo que otros
pretenden que se piense, se diga o no se diga.
Por
otra parte, insistimos, no existen en la memoria mejores ejemplos
de "ocultamiento, distorsion y manipulacion de la informacion"
que el presente regimen de gobierno; pedirle que legisle sobre medios,
periodismo e informacion, seria como pedirle al odontologo Barreda
que legisle sobre violencia familiar.
Antes
que estos goebbelianos experimentos, el gobierno deberia dedicar
sus recursos y la misma prisa a otras prioridades, pues de ninguna
manera la sancion de esta ley constituye lo que bufonescamente se
ha denominado "madre de todas las batallas":
Existen muchas madres de muchas batallas en las que este gobierno
ha exhibido su rotunda y estrepitosa derrota: las de la desnutricion,
educacion, cultura, trabajo, progreso, paz, orden, seguridad, salud...
pero sobre todo, existe una batalla perdida en la que jamas se ha
presentado: la honestidad.
| En
el video vera este simbolo, haciendo clic en el, podra
escucharlo |
 |
|
| |
|
|
|