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vinieron a ver los brasileños y preguntaron: ¿Qué
necesita?”
A
los 80 años, Pascual Mastellone conserva la rutina
del tambero y aunque vive en Buenos Aires, se levanta a las
4. La lectura de diarios lo acompaña hasta que llega
a las 6,30 a su despacho en Puerto Madero. Dice que se lleva
mal con la computadora. Y las repuestas a sus inquietudes
le llegan en papel. Durante la entrevista con Clarín
confiesa un momento de debilidad, casi un renunciamiento,
cuando el año pasado estuvo a punto de vender La Serenísima,
la empresa que fundaron sus padres y que tiene su misma edad.
Hoy
se muestra combativo en una firma que, por falta de materia
prima, trabaja a la mitad de su capacidad productiva . Confía
que las cosas van a cambiar y firmó compromisos legales
para que La Serenísima sea “invendible y siga
en manos de la familia Mastellone por la historia”.
¿Por qué esos recaudos? En una empresa de estas
características, donde la inversión rinde tan
poco, muchos van a querer vender. Buscamos que solo puedan
comprar esa parte los accionistas actuales.
Hace
un año negociaba con Danone la venta, hoy la declara
invendible, ¿qué cambió? La Serenísima
es 67% de mis hermanos y mío y 33% el fondo Dallpoint,
de Carlos Agote. En aquel momento quería salir del
negocio, pensaba que era imposible llevarla adelante, caí
en una depresión. Cuando estábamos negociando
la venta con Danone me reuní con mis hermanos y ellos
resolvieron no vender e insistieron en que no debíamos
vender.
Lo
mismo hizo Dallpoint. Me dieron ánimo. Hasta ese momento
estaba entregado, le diría casi muerto y empecé
de nuevo. Si mis hermanos no me hubiesen ayudado, yo hubiera
vendido ¿La renegociación de la deuda, le trajo
alivio? Nuestra generación de fondos aumentó
a US$ 70 millones por año. La deuda es una carga pero
en los primeros cinco años tenemos cierto alivio y
en 2017 y 2018 se hace más pesada. A esa altura vamos
a deber la mitad. Y espero recuperar el 49% del paquete accionario
dado en garantía.
Cuando
se celebró su cumpleaños habló de invertir
en el exterior...
Al no tener yogur y postre en la Argentina (lo vendieron a
Danone) pensé que podíamos elaborarlos en otros
países como Brasil, Colombia y México. También
vamos a reforzar la exportación.
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"Hoy
se muestra combativo en una firma que, por falta de
materia prima, trabaja a la mitad de su capacidad productiva.
Confía que las cosas van a cambiar y firmó
compromisos legales para que La Serenísima sea
«invendible y siga en manos de la familia Mastellone
por la historia»...." |
No
es novedad en Argentina que la leche tenga precio político,
¿ Cómo se lleva con Guillermo Moreno? Tenemos
una canasta con distintos productos, porque los masivos son
un desastre. Hemos pasado a un volumen mayor de los selectivos
que aumentan 14% por año y los Premium que suben 20%,
versus el 7% de los masivos. Compensamos y hacemos innovación,
por ejemplo con el probiótico en quesos. Tenemos un
control estricto de Moreno, en lo que es una tensión
para que el consumidor tenga precios razonables y las empresas
no se fundan.
¿El
tambo es negocio? Regresó el escenario de crecimiento
de la lechería y los tambos que existen están
creciendo, aunque cuesta equiparar la renta de la soja. Hemos
creado un mecanismo de premio al crecimiento. Estamos en un
mercado competitivo.
En
2009 dejamos de recibir 500.000 litros de leche por día
y hemos puesto otro sistema para mejorar el pago. El mercado
internacional tiene buenas perspectivas y permite pagar bien.
Argentina, sin embargo, exporta muy poco. Y hay que producir
más. La ampliación de la planta de General Rodríguez
se hizo en 1998 y hace 12 años no se usa porque no
hay leche.
Ahora
mejoró un poco. Vendí el yogur, los postres
y la logística a Danone para hacer esa inversión
de US$ 400 millones pensando que la lechería argentina
iba a llegar a los 12.000 millones de litros pero seguimos
estancados. Tengo máquinas aún encajonadas.
Usted
ya está en Brasil , ¿ hay diferencias con la
Argentina? Hace 16 años que estamos en Brasil, los
primeros 10 años perdimos mucho dinero y en los últimos,
Brasil nos gira plata. Allá hay mucha facilidad. Cuando
anuncié que íbamos a ir al exterior, me vinieron
a ver los brasileños y me preguntaron: ¿Qué
necesita? Qué opina del proyecto de participar ganancias
con los empleados? Si es solo eso, yo ya me considero socialista
porque estamos negociando la participación de los trabajadores
en las ganancias.
Nosotros
luchamos por mantener un buen ambiente. No tuvimos un paro
en General Rodríguez, somos de otro mundo
www.clarin.com,
27 de septiembre de 2010
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