| "Si
el apellido Anchorena implicó riqueza, el patronímico
Alvear se identifica con el poder político, con la
gloria militar y con el esplendor social.
Empero,
funda la estirpe entre nosotros un marino, un hombre de ciencia.
Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830), nativo
de Montilla, en Andalucía, arriba al virreynato del
Río de la Plata a fines del siglo XVIII. Integra las
comisiones demarcadoras de las posesiones coloniales de España
y Portugal, junto con un grupo de notables naturalistas.
Deja
un Diario, valiosa obra descriptiva de las zonas exploradas.
Casó en Buenos Aires con Josefa Balbastro, niña
de familia principal.
Descendientes
de este matrimonio han de ocupar posiciones de primer plano
en la vida argentina. El hijo, Carlos de Alvear (1789-1852)
preside el 31 de enero de 1813 la Asamblea General Constituyente.
Al otro año comanda el ejército que levanta
el sitio de Montevideo y concluye con el poder español
en el Plata.
Poco
después es Director Supremo de las Provincias Unidas.
Una década adelante, minisitro durante la presidencia
de Rivadavia, participa en la guerra con Brasil, vencedor
en la batalla de Ituzaingó.
Durante
catorce años representa al país en Washington.
reiterada toponimia lo recuerda hoy en todo el territorio
nacional.
Los
tres hijos varones del matrimonio del general Alvear con Carmen
Quintanilla se destacan con relieve propio en los distintos
campos de actuación hasta finales del siglo XIX.
Torcuato
de Alvear, primer intendente de Buenos Aires, une su nombre
a la transformación edilicia de la ciudad, inaugurada
con la apertura de la avenida de Mayo.
Con
Marcelo T. de Alvear (1868-1942), hijo de Torcuato, culmina
la trayectoria cívica de la familia, al presidir la
república en un período de vigencia efectiva
de una democracia (1922-1928).
Nuestro
patrimonio artístico acrecentóse entonces con
una obra maestra de la escultura de todos los tiempos: la
efigie del héroe de Ituzaingó plasmada en el
bronce por Antoine Bourdelle"
Por
Beatriz Bosch, Historiadora y Académica. |