| Los
Anchorena: Ricos y Famosos de Verdad
EL
NOMBRE DE LA RIQUEZA
¿Hidalgos
o plebeyos? Poco importa. Amasaron una fortuna impar que los
hizo casi dueños de la provincia de Buenos Aires.
Un apellido mítico
"La
luz del día de hoy exalta los cristales de la ventana
desde la calle de clamor y de vértigo y arrincona y
apaga la voz lacia de los antepasados" Jorge Luis Borges,
Sala Vacía, de Fervor de Buenos Aires |
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| El
apellido Anchorena, al que todo argentino con educación
primaria pudo haber accedido en el cuaderno escolar del Cabildo,
la Revolución de Mayo, o el Congreso de Tucumán,
tiene en nuestro país connotaciones que rozan el mito,
en tanto éste alude "al relato de tiempos fabulosos
y heroicos".
Lejos
está, por cierto, de aquellos tiempos, la Argentina
actual, "plaga de tilingos, cuyo snobismo no está
dirigido a la reivindicación de la aristocracia o de
ciertos valores tradicionales, sino hacia el poder liso y
llano del dinero y sus beneficios en el contexto -y el ejercicio-
de un capitalismo salvaje".
Quién
así habla, Manuel Norberto José de Anchorena
(66), ex embajador argentino en Londres durante el gobierno
peronista en la década del '70, se define como "heredero
de una clase dirigente, que era un verdadero patriciado, la
misma de Don Juan Manuel de Rosas, que gobernó con
un sentido nacional, con un sentido de riqueza del propio
país y lo defendió de los extranjeros que pretendían
invadirnos". |
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| "RETRATO
DE DOÑA ROSA ANCHORENA IBAÑEZ Y SU HIJO" Prilidiano
P. Argentino 1823-1870. Pintura al óleo sobre tela.
Firmado con las iniciales P.P.P. abajo a la izquierda. Medidas:
Alto 1.530 mts. Ancho 1.220 mts. Remate Casa Naon |
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El
escudo: Testimonio de "la verdadera nobleza patricia
de los Anchorena, de cuyos antepasados me enorgullezco"
El
doctor Manuel de Anchorena explica que los títulos
de nobleza (y escudos) otorgados en España por el
rey a los hidalgos, tuvieron como destinatarios en la zona
vasca -entre otros- a los Anchorena.
Este
punto -controvertido, de acuerdo con los ensayos de diversos
investigadores-, merece la pena ser registrado. Tanto el
historiador Andrés Carretero (autor de "Los
Anchorena: política y negocios en el siglo XIX"
como el sociólogo Juan José Sebreli autor
de "La saga de los Anchorena", Ed. Sudamericana,
1985) coinciden con Carlos Ibarguren (h) en la existencia
de un escudo de armas ajedrezado de plata y negro que la
familia Anchorena lucía en la fachada de su casa,
ubicada en el valle de Baztán, en Navarra, sobre
las vertientes de los montes Pirineos.
Pero
-y aquí la gran discusión- mientras Ibarguren
sostiene que el escudo de armas fue concedido por el rey
Sancho abarca a los Anchorena, por su valor y lealtad en
defensa de su rey, y por su carácter de hidalgos
(de sangre noble), Sebreli dice que el escudo había
sido otorgado en 1212 "a todos los habitantes del valle
de Baztán por igual, por su actuación en la
batalla de Navas". |
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AGUYARI,
José Italiano Venecia 1843-Buenos Aires 1885 "ESTANCIA
DE LA FAMILIA ANCHORENA EN RAMALLO" Acuarela. Firmada
con monograma "A.G." y fechada "70" abajo a la derecha.
Medidas: Alto 0,230 mts. Ancho 0,437 mts
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| Ibarguren
arremete con otras pruebas provenientes de una "Certificación
de Genealogía, Nobleza y Armas", expedida en favor
de doña Matilde de Anchorena y Castellanos, de 1921,
uno de cuyos párrafos dice: "La nobleza que de
inmemorial gozaban las familias primitivas de los pobladores
del Valle (entre ellos, los Anchorena) fue declarada y confirmada
en la sentencia del pleito iniciado en el año 1412
por el Fiscal de Navarra sobre dominio de veinte leguas en
lo más ameno y fragoso de los Pirineos.... y el 15
de abril de 1440, confirmada por el príncipe Don Carlos
de Viana, por su Real Cédula firmada en el Monasterio
de Santa María de Irache, el 6 de octubre de 1441,
diciendo: 'Según derecho, fuero y probanza judicial,
declaramos ser los dichos Vecinos y Moradores de la dicha
tierra de Baztán, así Clérigos, como
Legos, Hijosdalgos francos e indemnes de todo pecho o servitud'".
El
meollo de la cuestión entonces, se cifra en el origen
del primer Anchorena que llegó a estas tierras, Juan
Esteban de Anchorena y Zundueta, nacido el 15 de febrero de
1734, hijo de Domingo Anchorena Elía y de Juana Fermina
de Zundueta.
Para
Sebreli, aquel Juan Esteban Anchorena que llegó de
17 años al virreinato en plan de "hacer la América",
era un 'segundón' (al no ser primogénito, así
eran llamados los hijos menores) 'de clase media pobre', a
quien por ser 'segundón aristocrático', le tocó
en suerte "una ciudad de segundo rango como la Buenos
Aires del siglo XVIII, en lugar de Méjico o Lima, los
grandes centros de aquel entonces".
Según
esta versión, Juan Esteban instaló una pulpería
en 1767, en un contexto socioeconómico en el que la
población de Buenos Aires se dividía entre 'vecinos',
algo así como la clase de los patricios y 'estantes'
-comerciantes, profesionales y jornaleros-. Según Sebreli,
"detrás del mostrador del tendejón, Juan
Esteban hizo sus primeros contactos con los grandes señores
que lo ayudarían en su ascenso". |
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"Rosas
tuvo desde muy joven una estrecha relación con los Anchorena,
con quienes no sólo estaba emparentado sino que tenía
relaciones de trabajo, primero como capataz, después como
mayordomo y, a partir de 1821, en carácter de administrador
de tres inmensas estancias pertenecientes a Juan José
y Nicolás Anchorena: Las Dos Islas, Los Camarones y El
Tala..."
Vemos
a Rodolfo Beban, como Rosas y a Myriam de Ridder como
Encarnacion de Ezcurra en "Juan Manuel de Rosas"
(1972) dirigida por Manuel Antin, sobre guion de José
María Rosa y Manuel Antin
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| Así,
se casó con una criolla de familia arraigada, doña
Romana Josefa López de Anaya, el 4 de septiembre de
1775. Y es esta unión la que marca el comienzo de la
historia de los Anchorena en nuestro país.
Jamás
podrán ponerse de acuerdo en esto del origen, Ibarguren
y Sebreli, (quien se apoya a su vez en Carretero). Las tintas
se cargan por ambas partes en la evaluación del primer
Anchorena.
Ibarguren considera ofensivo que un ancestro suyo "pueda
haber estado en mangas de camisa detrás de un mostrador".
Había un dependiente, asegura. "Y Juan Esteban
se ocupaba de realizar transacciones de mayor cuantía
mostrando un formidable espíritu de empresa gracias
al cual acumuló enormes ganancias en dinero y bienes
de capital que acrecentarían después, en mayúsculas
proporciones, sus tres hijos y más tarde recaerían
por herencia en los numerosos descendientes de ellos".
Harto
de que resten alcurnia a los Anchorena, de quienes desciende,
escribe refiriéndose al libro de Sebreli: "...
al final del libro, uno acaba por comprobar, no sin pizca
de orgullo, la importancia y el renombre que aún mantienen
las familias patricias en la Argentina y queda convencido,
firmemente, que nadie escribirá jamás un volumen
de 348 páginas dedicado al apogeo y ocaso de los Sebreli".
La
discusión y los choques de estos extremos, en pugna,
(Sebreli dedica un capítulo de su libro a denostar
a Carlos Ibarguren padre), no dejan de provocarnos cierta
sonrisa divertida en este fin de siglo posmoderno, en el cual
la Argentina parece seguir atrasando respecto el mundo -el
primero-.
Allí,
en Inglaterra, por ejemplo, los medios de comunicación
se especializan en mostrar abiertamente (y con detalles),
que el heredero del trono de Su Majestad la Reina Isabel II,
el príncipe Carlos, prefiere estar ubicado en un lugar
'francamente insospechado' y muy íntimo entre las piernas
de su amante Camilla Parker Bowles, antes que en el trono,
aunque oficialmente insista en declarar lo contrario.
Todo
es relativo; depende, claro está, del cristal con que
se mire. Lo cierto es que los Anchorena, a partir del esforzado
Juan Esteban, padre de Tomás Manuel, Juan José
Cristóbal y Mariano Nicolás, llegan al siglo
XIX con una gran fortuna.
En
1815, dice Andrés Carretero, ya habían podido
comprar varias propiedades en la ciudad y tenían una
quinta para ir a pasar los veranos. Empiezan -también-
a comprar campos en la provincia de Buenos Aires con el asesoramiento
de Juan Manuel de Rosas.
En
ese año '15, compran el primer campo. |
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"En
una sociedad en la que no existía nobleza titulada,
los grandes comerciantes ocupaban un lugar prominente
en la cima del orden colonial, junto a la cumbre de la
burocracia imperial. La posesión de una fortuna
cercana a los $ 80.000 colocó a Juan Esteban en
una posición expectable dentro de esa sociedad,
en la que patrimonios como el suyo se encontraban entre
las principales de la ciudad.
Ello
le permitió ingresar en el mercado matrimonial
en una posición que estaba muy por encima de su
origen social. En efecto, en 1775 contrajo enlace con
Romana López de Anaya y Gámiz de las Cuevas,
hija de una empobrecida pero distinguida familia de comerciantes.
A pesar de su linaje, las dificultades económicas
de los López obligaron a Romana a buscar consorte
entre candidatos de rango inferior. El elegido fue Juan
Esteban de Anchorena, que para entonces ya se destacaba
entre los mercaderes más dinámicos de Buenos
Aires..."
Roy
Hora, "La trayectoria económica de la familia
Anchorena (1800-1945)". Vemos a Elena Tasisto en
"Camila" de María Luisa Bemberg (1984)
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El
campo implica vacas y peones, es decir, dinero. Si no lo había
era imposible acceder a la posesión de campos, vacas
y dinero. Esto demuestra que para la época, los Anchorena
tenían una fortuna sólida. Carretero sostiene
que Rosas actuó en muchos casos como prestanombre.
El compraba los campos y luego, las propiedades pasaron a
nombre de los Anchorena.
El
historiador afirma que de los tres hijos, mientras Tomás
Manuel y Juan José Cristóbal se mostraban afectos
a la política, Nicolás -una figura gris en esa
área-, fue el verdadero artífice de la fortuna
de la familia. El fue realmente quien dinamizó la fortuna
a la muerte del padre, manejando con suma eficacia los negocios
familiares.
A
mediados del siglo XIX y hasta fines de siglo, los Anchorena
llegaron a tener una cantidad tan impresionante de tierras
que se decía que si ellos querían ir desde Buenos
Aires a Mar del Plata a caballo no necesitaban salir de sus
campos, asegura Carretero.
Datos que alientan el mito y la leyenda de riqueza, y que
a fuerza de ser 'reales' quedaron grabados para siempre en
los versos del Fausto de Estanislao del Campo: "Si
quiere plata tendrá/mi bolsa siempre está llena/y
más rico que Anchorena/con decir quiero será",
dice el diablo tentando a Fausto.
Revista
Noticias, 2 de enero de 1994. Investigación: Camilo
Aldao, Alex Millberg, Silvana Iglesias y Gabriela Grosso.
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Señores
y señoras de Anchorena, de Urquiza Anchorena, de
Bustos Moron y señorita de Olazabal en el Plaza
Hotel durante los festejos de año nuevo.
Revista Caras y Caretas del 12 de enero de 1935
Hace exactamente 9 dias atras,
el 12 de enero, que una delgada jovencita provinciana
de quince años ha descendido del tren en Retiro
proveniente de Junin, ¿su nombre? Eva, Eva Duarte...
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