Historia
de dos dandys: Fabian y Aaron de Anchorena
Buenos
Aires, aun 'Gran Aldea' se despereza al albor de un nuevo
siglo y encara su inminente Centenario engalanandose adecuadamente
a su posicion de ciudad capital de una de las primeras y
mas prosperas naciones de la tierra
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| Palacio
San Martín (Fotografía de principios de siglo)
Erigido por Mercedes Castellanos -madre de Aaron-
entre 1905 y 1909 |
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Pero
no nos ajustaríamos del todo a la verdad si hablásemos
solamente de la fortuna de los Anchorena. Interesa señalar
que hasta la cuarta y quinta generación, la familia
no hacía ostentación de su riqueza.
Ordenados,
prudentes en el manejo de los bienes, con una vida cotidiana
más bien ascética, en la que la conducta estaba
regida por un ferviente catolicismo y una laboriosa atención
de los asuntos familiares y los negocios particulares, los
Anchorena no tuvieron 'personajes novelescos' -como en tantos
casos de la aristocracia europea- hasta la década
del '80.
Hasta
ese momento, dice Carretero, habían 'acumulado' fortuna.
Empezaron a gastarla cuando se instauró la costumbre
de viajar a Europa, donde se daban el lujo de prestar dinero
a un príncipe español o a un noble francés.
El
primer dandy de los Anchorena, en la década del '80,
fue Fabián Gómez y Anchorena, nieto de Mariano
Nicolás. Hasta su aparición -cuenta Sebreli-
no había habido excentricidades ni amor romántico,
porque el amor en la familia se había reducido al
matrimonio con pares de la misma clase social |
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"Señores
Demaria Salas y Anchorena, finalistas en el torneo de
golf por la copa F.C. del Sud" celebrado en Mar del
Plata.
Revista Caras y Caretas del 23 de noviembre de 1929
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Pero
Fabián -quien se había criado con su abuela
materna, doña Estanislada, viuda de Nicolás
de Anchorena- cedió al desenfreno cuando a los 19 años
se enamoró de una cantante de ópera mucho mayor
que él, Josefina Gavotti, de 40 años.
A
pesar de la oposición de su abuela, Fabián logró
casarse en la parroquia de la Merced, con la bendición
-obligada- del padre Bazán. Y cosas de una época
-que se parecen a un folletín de Hollywood- doña
Estanislada lo mandó encarcelar en plena luna de miel.
Fabián
logró salir de la cárcel y viajó a Florencia
con su mujer, pero antes de que finalizara 1870 se enteró
de que había sido engañado por la cantante,
quien había estado casada previamente con un personaje
de apellido Fiori y él mismo consiguió la anulación
papal de su matrimonio.
Solo,
en Europa, comenzaron sus verdaderas andanzas de dandy: según
Sebreli, su fortuna en aquel entonces, superaba los setenta
millones de pesos de la época.
A
la muerte de su abuela, se negó a destinar parte de
la herencia a la Iglesia, prefiriendo fuese a parar a un hospital
o al asilo de mendigos.
En
1874 se vinculó en París con la nobleza española
exiliada y se hizo amigo de Alfonso XII, también afecto
a las diversiones.
Cuando
Alfonso fue nombrado rey, Fabián -quien había
ayudado a la causa alfonsinista con un cheque en blanco- obtuvo
un título de conde.
Son
muchas las anécdotas que se cuentan de este personaje
excéntrico, que llegó a casarse con una marquesa
madrileña, Catalina de Henestrosa, de quien enviudó.
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En
la imagen vemos a Hersilia de Anchorena, quien junto a Amalia
Anchorena, fueron dos de las "niñas que fueron
presentadas en el sociedad en el Palacio de Anchorena".
Otras
"niñas" fueron: Maria Pia Padilla y de
Borbon, Isabel Padilla y de Borbon, Clara Uriburu, Carlota
Gowland Peralta Alvear, Maria Florentina Alzaga Moreno,
Ines Casares y Susana Aldao
Revista
Caras y Caretas del 29 de junio de 1929
Si
desea ver a las demas niñas, por favor, haga clic
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| Por
ejemplo, se cuenta que desde su yate, durante las fiestas,
arrojaba la vajilla de oro al mar, o que en Madrid, institucionalizó
la limosna, a tal punto que los mendigos acudían a
una oficina a cobrar un jornal.
Amigo
del Príncipe de Orange, pretendiente al trono de Holanda,
se cuenta que en una ocasión dio una fiesta al príncipe
con 22 platos para fiambres preparados por un cocinero ruso.
Sin
embargo, tanta fastuosidad no logró sobrevivir a la
crisis de los '90. El más notorio transgresor de los
varones Anchorena del siglo pasado terminó su vida
triste y oscura, lisiado, en un pueblito de Santiago del Estero,
donde murió en 1918.
También
a partir de la cuarta y quinta generación se levantan
en Buenos Aires los famosos palacios Anchorena que se construyen
sobre el modelo del 'petit hotel' francés.
Fundadores
del barrio Norte -en un comienzo sus casas ocupaban la actual
zona de la city porteña, en las calles San Martín,
Reconquista y Corrientes, los palacios más espectaculares
se levantaron frente a la Plaza San Martín.
En
Maipú y Arenales se construyó en 1904 uno de
estilo de estado francés, que Nicolás Hugo Anchorena
y su mujer Mercedes Castellanos regalaron a su propia hija
Matilde en ocasión de su boda con Carlos Ortiz Basualdo.
El palacio se conservó hasta 1969, en que fue demolido.
Hasta los últimos días vivieron allí
los Verstraeten Anchorena, hijos del segundo matrimonio de
Matilde. |
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La
revista Caras y Caretas en su edicion del 19 de noviembre
de 1898 daba cuenta del inminente "estreno de la
hermosa quinta de los Olivos, regalada al gobierno por
el señor Juan Esteban Anchorena para que que sirva
de morada presidencial, vuelve a ser de actualidad esta
nota con que damos a conocer la vista de la suntuosa y
pintoresca mansion y el retrato de su donante, cuyo generoso
desprendimiento obliga el aplauso de todos...".
De todos modos, la donacion no fue aceptada por situarse
fuera del radio capitalino y la quinta paso a ser propiedad
de Lucila Anchorena de Uquiza
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| En
1906 comenzó a levantarse el segundo el palacio Paz
Anchorena, también en Plaza San Martín, cuando
Aarón Anchorena se casó con Zelmira Paz, propiedad
que luego fue adquirida por el Círculo Militar.
Terminado en 1908 costó 4.500.000 pesos.
Proyectado
en Francia por el arquitecto Sortais e inspirado en el palacio
del Louvre, los detalles interiores de boisserie tallada,
pintada al laqué y oro son, entre otros tantos similares,
memorables. En los momentos de mayor apogeo, el palacio Paz
Anchorena llegó a tener sesenta personas para servir
comidas de diez platos con sus consiguientes vinos.
Otro
palacio Anchorena, situado en Arenales, Esmeralda y Basavilbaso,
vivienda de los tres hermanos de Matilde: Aarón, Emilio
y Enrique, de reminiscencias ligeramente neobarrocas y exquisitos
detalles en la construcción y decoración, fue
adquirido en 1936 por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Las
primeras décadas de este siglo pusieron en escena a
dos personajes de la familia Anchorena unidos por el apellido
y separados -ostensiblemente- por su conducta. Uno de ellos
bien podría ser considerado -como dice Sebreli- un
play boy de los años locos. Se trata de Aarón,
nieto de don Nicolás Anchorena, quien vivió
buena parte de su vida en París, recorriendo Europa.
Destacado militante de los primeros y deportivos viajes en
globo.
En
1907 trajo a Buenos Aires el primero al que bautizó
el Pampero y estrenó con Jorge Newbery un 25 de diciembre.
Con
el Pampero bajó Aarón en la barra de San Juan,
en el Uruguay, a 25 kilómetros de la Colonia del Sacramento.
Allí hizo construir al año siguiente una de
las estancias más espléndidas de ambas orillas,
conocida como 'El Vaticano', con 60 dormitorios y treinta
cuartos de baño.
Fue
legada por Aarón al gobierno uruguayo para, según
se dijo, no dejársela a sus herederos.
Revista
Noticias, 2 de enero de 1994. Investigación: Camilo
Aldao, Alex Millberg, Silvana Iglesias y Gabriela Grosso.
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