| Su
militancia en el grupo antidirectorial no fue lo suficientemente
clara como para evitar su enjuiciamiento cuando, a raíz
del triunfo de los caudillos federales de 1820, todos los
miembros del Congreso fueron sometidos a proceso por traición
por haber planeado establecer una monarquía en el país.
Apoyó
posteriormente la instalación de Martín Rodríguez
en el gobierno de Buenos Aires, pero fue opositor de Rivadavia
cuando éste asumió la presidencia y puso en
marcha la política de centralización que culminó
con la sanción de la Constitución unitaria de
1826.
Pese
a su militancia federal, se distanció de Dorrego a
raíz de la decisión de éste de proseguir
la guerra contra el Brasil, que Tomás Manuel de Anchorena
consideraba ruinosa para la economía de la provincia.
Triunfante
el golpe unitario del 19 de diciembre de 1828, el gobierno
de Lavalle lo confinó con su hermano Juan José
Cristóbal en el bergantín Río Bomba,
que fue luego capturado con las restantes naves de la escuadra
argentina por la flota francesa al mando de Venancourt.
Cuando
el marino francés desembarcó a los dirigentes
federales recluidos en el Río Bamba, Tomás Manuel
y su hermano se negaron a aceptar la libertad, y fueron trasladados
a un buque de la flotilla inglesa estacionada en el río
de la Plata.
Esta
actitud de respeto de los Anchorena a la soberanía
del gobierno provincial fue altamente apreciada y elogiada
por Lavalle. Cuando Rosas se hizo cargo del gobierno de la
provincia, Tomás Manuel fue designado ministro de Relaciones
Exteriores. En 1832 se retiró de la vida política
para retomar nuevamente la dirección de sus vastos
intereses.
Sustraído
por las actividades de su vida privada no aceptó el
cargo de gobernador y capitán general de la provincia
para el que fuera elegido en 1834. Falleció en Buenos
Aires el 29 de Abril de 1847. |