Vandalismo:
atacaron la escultura “El Pensador “
Pintura
y grafitis contra una obra de Rodin. Apareció con
pintura roja y verde en su emplazamiento de Plaza Lorea,
a metros del Congreso. La obra, de 1906, es una de las dos
réplicas fundidas del mismo molde original que hay
en el mundo.
Sigue
desnudo y acodado en la rodilla izquierda, meditando en
bronce como Auguste Rodin lo soñó en París
en 1906. Imponente, extraordinario. Es una de las dos réplicas
fundidas en el molde original y firmadas por el mismo artista
francés, pero alguien, y a pesar de su valor incalculable,
en algún momento del domingo no se apiadó
y la atacó con pinturas y leyendas. La escultura
El Pensador , adquirida en 1909 por el Museo Nacional de
Bellas Artes y exhibida en la Plaza de los dos Congresos
desde entonces, fue pintada integramente de color rojo y
verde y escrita hasta en su pedestal.
No es el único monumento que padeció el vandalismo
: según datos de la Ciudad, los daños y roturas
de monumentos y mobiliario urbano son habituales y arreglarlos
llegarían a costar este año más de
$ 12 millones.
La aparición de grafitis en el cuerpo de El Pensador
sorprendió a quienes habitualmente pasan o trabajan
en la plaza, que está a solo 200 metros del Congreso.
Es que no sólo está pintado en el cuerpo:
sobre el gran pedestal que se apoya la figura, alguien,
que jugó con una vieja y mítica profecía,
también dejó con grandes letras blancas la
frase “pensá de qué te sirvió
tanto pensar antes de que se termine” . Y agregó
“2012” en alusión a la creencia que indica
que será el año en que la civilización
desaparecerá. O, al menos, vivirá un evento
trascendental.
“Yo
llegué el lunes y lo vi así. Para nosotros
no es un monumento más, estamos acá todo el
día y muchos turistas nos preguntan por él.
Quieren saber su historia, si es copia, quién lo
trajo. De tanto hablar nosotros también nos enteramos
su origen y que la otra réplica de origen está
en un museo de Filadelfia. Me parece una ofensa que le hayan
hecho esto. Pero no me sorprende: de día acá
hay policías, pero de noche no hay vigilancia ”,
contó una de las empleadas del quiosco que está
junto a la calesita, muy cerca de la escultura.
La
brutal agresión generó un debate espontáneo
entre Raúl, Emiliano, Iliana y Cristian, cuatro estudiantes
de diseño gráfico que ayer estaban tomando
fotografías de la plaza para un trabajo de la facultad.
“Es
una ironía que el que le hizo eso no haya pensado
bien antes hacerle eso a El Pensador”, dijeron los
chicos. “Las marcas que le hicieron la agreden, no
es un grafiti artístico ”, coincidieron. Iliana
comentó que deberían ponerle rejas para evitar
más vandalismos. Pero Raúl contestó
“que no se puede enrejar todo, sino generar conciencia
y cuidado ”.
Cerca de los chicos, Santiago, un escritor santafecino que
vive en París, miraba callado la escultura. No sabía
que en Buenos Aires había una réplica firmada
de la misma obra de Rodin que se exhibe (junto a la también
famosa El beso, de 1886) en el museo que lleva su nombre
y que está en la capital francesa, de donde Santiago
arribó por un viaje de trabajo. “De repente,
lo vi. Acá, en una plaza, al aire libre. Hay algo
de creatividad por lo que dice la leyenda, que alude al
fin del mundo de un lado y del otro dice ‘muta’,
pero es una falta total de respeto ”, comentó.
En
rigor, El Pensador porteño fue adquirido por Eduardo
Schiaffino a principios del siglo pasado, cuando el entonces
director del Museo Nacional de Bellas Artes decidió
incorporar obras de arte para exhibirlas en el espacio público
de la Ciudad. La idea era destinarla al edificio del Congreso
pero la demora en la construcción de ese edificio
obligó a dejarla en la plaza de los Dos Congresos,
que fue inaugurada para el Primer Centenario.
“Y
ahí quedó , desde hace décadas. Pero
no debe ser así”, explicó Graciela Fernández,
una de las primeras personas que alertó sobre el
estado de El Pensador y que salió a reclamar que
se cumpla una ley vigente desde 2008 que obliga al traslado
de la escultura hasta la escalinata exterior del Congreso.
Fernández,
que colabora con “Salvemos Las Estatuas”, un
grupo que defiende el patrimonio porteño, reclamó
ayer que se cumpla con la norma y recordó que en
el argumento del proyecto, firmado por Teresa de Anchorena
y aprobado por la Legislatura porteña el 20 de noviembre
de 2008, se destacaba puntualmente “que la escultura
de Rodin había quedado totalmente fuera de escala
en relación a las dimensiones de la plaza y de los
otros monumentos que la rodean y que se encontraba estropeado
y pintarrajeado ”, lo que aún genera que pase
desapercibido y quede olvidado.
Desde
el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la
Ciudad, ayer explicaron que hoy empezarán a hacer
“todos los trabajos de lavado y restauración
que requiera el monumento”, y que “no será
movido hasta que no llegue la decisión de la Legislatura”.
Por
Romina Smith, Clarin, 1 de septiembre de 2011