"La
fecha del 12 de agosto, que durante tantos años ha
pasado casi en silencio, es hoy celebrada con el esplendor
que merece la vieja hazaña de la defensa y reconquista
de Buenos Aires.
El
templo de Santo Domingo, cuyo atrio y cuyas torres históricas
se ligan al recuerdo de aquellas memorables jornadas, fué
el sitio elegido para las fiestas, que comenzaron al amanecer
con el repique de las campanas y el estruendo de las bombas,
continuando á las 9, en que hizo irrupción
una enorme concurrencia, especialmente invitada.
Entre
tanto, afuera, la banda de policía ejecutaba marciales
trozos, y el 5º de infantería y un escuadrón
de jinetes del 9º formaban la guardia de honor al frente
de la iglesia, aglomerandose en los alrededores una apiñada
multitud.
A
las 10 cuando se ofició el solemne Tedeum, ofrecía
el templo un hermoso aspecto con sus altares resplandecientes
de luces y dorados, entre la alegre nota de las flores y
de los escudos con los colores patrios.
Fray
Modesto Becco, desde el pulpito, hizo después el
brillante elogio de los combatientes de 1807, con inspirados
arranques de elocuencia al referirse á los sucesos
de que fué teatro durante aquellos días el
convento de Santo Domingo. Y finalizada la ceremonia religiosa,
las tropas y los bomberos que habían dado guardia
de honor al altar mayor, se retiraron entre la masa de público,
una parte del cual se estacionó junto «al busto
de Liniers, cerca de la puerta de acceso al templo, cuya
fachada hallábase adornada profusamente con plantas
y escudos nacionales y guirnaldas, que daban un alegre aspecto
al exterior de la iglesia.
Entre
la concurrencia notamos al ministro de la guerra y altos
funcionarios, conocidas damas, alumnos de asilos en corporación
y las familias de: Roca, Boneo, Atienza, de la Canal, Alsina,
Loyola, Bilbao la Vieja, Pinero, González, Masini,
Alzaga, Etchegaray, Ramírez, Anchorena, Ibarra, O'Connor,
Gándara, Molina, etc."
Revista
Caras y Caretas del 23 de agosto de 1902