Ocupó
parte de las tierras que legó Inés Indarte
de Dorrego a la rama Dorrego-Ortiz Basualdo de su familia.
La casa se construyó en 1886 en la manzana que hoy
cortan las calles Rivadavia, Fray Luis Beltrán y
Boyacá en un lugar privilegiado de lo que en ese
entonces era el pueblo de San José de Flores.
Las
propiedades de la zona habían sido elegidas por los
porteños como un destino de descanso veraniego donde,
entre muchas actividades, se practicaba la caza, costumbre
que se mantuvo hasta 1873 cuando fue prohibida por resolución
municipal, luego de que un cazador hiriera a dos pasajeros
que iban a bordo del Ferrocarril del Oeste.
En 1920 se transformó en el Club de Flores, sede
de grandes fiestas y espectáculos famosos por las
celebraciones de Carnaval. La mansión, en donde nacieron
la Asociación Patriótica de San José
de Flores y la Junta de Estudios Históricos, se mantuvo
en pie hasta 1946.
La
Nación, Martes 14 de diciembre de 2010