En
el fallo -que pertenece a la causa 70.331/96 y fue firmado
hace tres semanas- se cita a dos jueces que comparten la misma
aficion: Amilcar Mercader, antiguo ministro de la Suprema
Corte bonaerense, y Juan Carlos Cardinali, miembro actual
de un tribunal oral porteño. Ramos Feijoo definio a
este colega suyo como un "centauro de la Justicia, si
los hay; no por su cuerpo (cabeza humana, tronco y patas de
caballo), si por la velocidad de su mente"
Y
no fueron las unicas citas que hizo.
Para sustentar sus posiciones, tambien recordo parrafos de
Maquiavelo, Dalmiro Saenz, Shakespeare y Moliere. Pero alerto
que clase de clasicos eran: "No son del Grupo I, Grupo
II o Grupo III", las categorias que se le dan a los grandes
premios del turf.
El
caso -resumio- podria bautizarse, mas bien, como "La
Carrera de los Milagros", por sus idas y vueltas.
"Lo
volveria a escribir de la misma forma. No se si alguien entre
mis superiores puede tomarlo a mal, pero para mi es una cuestion
de personalidad. En mis sentencias, yo soy yo", sostuvo
el juez.
En
la penultima de las 49 paginas de su sentencia, Ramos Feijoo
insistio en que habia condimentado su trabajo con "conocimiento
de hechos y tecnica del oficio". Y para evitar confusiones
hizo una ultima advertencia: "Por cierto que hay jueces
que son flor de burros, y no lo digo como confesion de partes.
Evoco a Juez de Pan y a Juez Cameo, reciente ganador".
Ganador de una carrera, no de un fallo judicial
Clarin,
sabado 5 de mayo de 2001, pag. 55
|