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| LA
CARRERA DEL SIGLO
El
gran duelo entre Botafogo y Grey Fox (1918) |
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Botafogo
en la pista (Imagen de Clarín)
Botafogo
fue un legendario thoroughbred de las carreras sudamericanas.
Gran ídolo en Argentina, era la versión latina
de Man o' War para los norte-americanos. Una vez en su trayectoria
fue derrotado en el Gran Premio Carlos Pellegrini de 1918
por Grey Fox. Descendiente del también argentino
Old Man, nació en el Haras El Moro, murió
en el Haras de Chapadmalal.
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Un
mano a mano que hizo historia
Ocurrió cuando el siglo XX todavía no había
cumplido dos décadas. Y puso frente a frente a dos
“representantes” de familias patricias: los
Alvear y los Unzué. No fue un duelo a capa y espada.
Pero aquello tenía que ver con el prestigio y, como
correspondía, en el medio hasta hubo una apuesta
de $ 20 mil, una cifra más que importante para esa
época.
El
enfrentamiento se desarrolló en las arenas del Hipódromo
Argentino de Palermo y sus protagonistas fueron dos SPC,
como los especialistas denominan a los pura sangre de carrera:
Botafogo (un alazán cuyo propietario era Diego de
Alvear) y Grey Fox (un tordillo de Saturnino Unzué).
Fue el 3 de noviembre de 1918 en el marco del Gran Premio
Carlos Pellegrini, un clásico que se corre desde
1887 y que homenajea a la figura de Carlos Enrique José
Pellegrini Bevans, uno de los fundadores y primer presidente
del aristocrático Jockey Club.
Para
esa carrera, el favorito era Botafogo. Sus antecedentes
no podían ser mejores. Había debutado a principios
de 1917 y sobre once carreras corridas había ganado
las once. Entre ellas el Nacional, la Polla de Potrillos,
el Gran Premio Jockey Club y el Carlos Pellegrini. Es decir:
igual que lo que había logrado su padre, Old Man,
en 1904, él también había ganado la
cuádruple corona del turf argentino.
Esa tarde, en el Hipódromo nadie podía creerlo:
Grey Fox, montado por Domingo Torterolo, le ganó
a Botafogo (José Bastías) por un cuerpo y
medio, quitándole al alazán el invicto y la
gloria del doblete en un Pellegrini.
Aquello
había sido demasiado no sólo para el honor
de Botafogo, sino para el prestigio de Diego de Alvear.
Entonces con Saturnino Unzué pactaron una revancha,
los dos caballos solos, sin ningún otro competidor
en la pista. Cada uno pondría $ 10 mil y el ganador
lo donaría para beneficencia.
El
desafío, al que casi 93 años después,
muchos aún llaman “La carrera del siglo”,
se hizo el 17 de noviembre, dos semanas más tarde
de aquel encuentro que conmovió a miles. El único
cambio fue el jockey de Botafogo: en la revancha lo corrió
Francisco Arcuri. Dicen que ese domingo, tres horas antes
de la carrera, hubo que cerrar el Hipódromo porque
ya no entraba ni una persona más. Y que entre el
público estaba un cantor morocho llamado Carlos Gardel,
quien dejó una gira artística inconclusa para
estar ese día allí.
En
medio del delirio de la gente que invadió la pista
apenas cruzó el disco, el alazán ganó
por una cuadra de diferencia. Fue su última carrera.
En los primeros días de 1919 Botafogo fue llevado
a un haras de Mar del Plata donde, por un cólico,
murió el 18 de abril de 1922.
Las paredes del Hipódromo Argentino, inaugurado el
7 de mayo de 1876 todavía guardan los ecos de aquella
fiesta.
Y también los de muchas otras jornadas de gloria
para el turf argentino, considerado entre los más
prestigiosos del mundo. De todas maneras, no es el único
sitio cargado de recuerdos vinculados con esa actividad.
En la Ciudad también se menciona lo relacionado con
aquel hipódromo que hasta 1911 ocupó los terrenos
donde hoy está el Barrio Parque, en los alrededores
de la cancha de River.
Se
lo conocía como Hipódromo Nacional, o H. Nacional,
como mostraba el cartel que lucían los tranvías
que llegaban hasta allí, como síntesis de
un expresión más que popular. Pero esa es
otra historia.
Por Eduardo Parise, Clarín, 14 de noviembre de 2011
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"En
los alrededores del Hipódromo Argentino, el gentío
se agolpó en cantidades nunca vistas, para presenciar
el sensacional match entre Botafogo y su vencedor del clásico
«Carlos Pellegrini», Grey Fox."
Imagen
de Caras y Caretas del 23 de noviembre de 1918
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"El
héroe de la jornada, con su jockey Arcuri, haciendo
su paseo preliminar antes de la gran carrera"
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La
carrera más emocionante del turf
El gran duelo entre Botafogo y Grey Fox
Fue
en el Hipódromo de Palermo, el 17 de noviembre de
1918. Los protagonistas: el alazán Botafogo y el
tordillo Grey Fox.
La carrera fue definida, por la crítica especializada,
como "la más emocionante en la historia del
turf argentino".
Botafogo, un crack de verdad, había ganado en la
temporada 1917, el Nacional, la Polla de Potrillos, el Jockey
Club y el Carlos Pellegrini, verdaderos clásicos
del deporte de los reyes.
Un
año después, iba en busca de su segundo Gran
Premio Carlos Pellegrini, con la monta de Jesús Bastía
y una foja impresionante, resumida en 16 victorias, 15 de
ellas logradas en clásicos. Su dominio, por entonces,
era abrumador. Era un ejemplar invencible.
El 5 de noviembre de 1918 se disputó el Pellegrini
y Grey Fox, conducido magistralmente por Domingo Torterolo,
consiguió algo que sorprendió a propios y
extraños: vencer a Botafogo.
Ante
una multitud estimada en 100.000 espectadores, el favorito
se inclinó en esa oportunidad ante otro crack, para
decepción de quienes habían apostado todo
a las patas de Botafogo.
Enseguida nomás, la presión de la gente y
de la prensa, provocaron el efecto deseado.
Alfredo
Martínez de Hoz, presidente del Jockey Club, se reunió
con los propietarios de los fantásticos caballos:
Diego de Alvear (dueño de Botafogo) y Saturnino Unzué
(de Grey Fox). Se acordó entonces la esperada revancha,
para el 17 de noviembre, en Palermo.
No se vendieron boletos entre los apostadores, pero los
propietarios se jugaron verdaderas fortunas, que cualquiera
fuese el resultado serían destinadas a instituciones
benéficas.
A
las 10 de la mañana se clausuraron las puertas de
acceso. Ingresaron, hasta esa hora, 107.000 personas. Se
suspendió la circulación de los trenes, que
se detenían frente al circo hípico para funcionar
como improvisadas tribunas.
Botafogo,
esta vez, llevaba en su montura a Francisco Arturi, quien
fue comprometido por Diego de Alvear para reemplazar -por
un motivo que nunca se aclaró- a Bastía.
A las cuatro de la tarde y ante un griterío infernal
alzaron las cintas. Botafogo largó y llegó
en punta, aventajando a Grey Fox por casi 100 metros, para
que una inmensa mayoría de la gente festeje una victoria
de la que muy pocos dudaban.
Muchos años después, los especialistas en
el tema, aseguran que Botafogo era "el caballo del
pueblo", por su tremendo coraje. Sólo comparable,
según la crítica, con Yatasto, que lo llegó
a superar en idolatría popular, allá por el
'51.
Luego
de ese triunfo, Diego de Alvear decidió alejar de
las pistas a Botafogo, trasladándolo al haras "Chapadmalal",
de Mar del Plata, donde murió el 18 de abril de 1922.
José
María Flores, laopinion-rafaela.com.ar, Lunes 29
de Octubre de 2007
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"¡Botafogo
solo!... Desde respetable distancia el público, como
muestra la fotografía, aclamó la victoria
del «caballo del pueblo», como se titula ya
el célebre Botafogo".
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"Los
concurrentes al paddock, entre los que se hallaban los numerosos
espectadores que, no pudiendo resistir al entusiasmo, entraron
al hipódromo gratuitamente, llevando en andas al
jockey Arcuri, a quien desmontaron del caballo Malagueño,
que iba a dirigir en la carrera que siguió al match,
impidiendo que así lo hiciera"
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