Historicamente
el nacimiento de la aristocracia que hoy reside en la Argentina
tiene una fecha cierta.
El
parto ocurrio entre fines del siglo XIX y mediados del XX,
cuando las familias tradicionales de estas pampas viajaban
con frecuencia a Europa y dividian su tiempo entre Paris
y Buenos Aires.
Era
la epoca de las vacas gordas y la manteca al techo, de las
vueltas al mundo en los barcos propios, y en sus origenes,
el mecanismo que relaciono a los patricios locales con los
nobles europeos fue tan sencillo como inevitable: las hijas
de la oligarquia se casaban con principes, marqueses o condes,
y esas uniones generaban a su vez nuevas ramas familiares
con titulos de nobleza.
Aunque
el abogado Felix Martin y Herrera, presidente del Instituto
Argentino de Ciencias Genealogicas, admite la sospecha de
que algunos matrimonios pudieran haber sido por conveniencia,
no se atreve a asegurarlo: "¿Quien puede saberlo?
De dos cosas, sin embargo, podemos estar seguros: una, es
que las fortunas de la oligarquia argentina eran muy tentadoras;
la otra, es que advenedizos hay en todas partes. En las
fiestas, cuanto mas whisky se sirve mas nobles aparecen".
Mas
alla de eso, la interrelacion del patriciado argentino y
la aristocracia europea fue una constante que marco la corteza
sociologica del pais.
Algunos
ejemplos: Leonor Martinez de Hoz se caso en 1899 con el
baron Hjalmar Carlos von dem Busche Haddenhausen, canciller
de Alemania, y la hija del matrimonio, Matilde, lo hizo
luego con el principe Ulrich Kinsky, descendiente de una
familia bohemia del siglo XIII.
El actual principe Kinsky, Franz Ulrich XI, vive entre Buenos
Aires y Cordoba, donde organiza excursiones de caza en sus
campos para turistas europeos y norteamericanos.
Otra
Martinez de Hoz, Carolina, se caso en primeras nupcias con
el principe Georges Maziroff, edecan del zar Nicolas II
de Rusia, y en segundas nupcias con el conde Luis von Luxembourg,
embajador de Alemania en la Argentina.
Maria
Elisa Bosch Alvear se caso con el marques Christian de Kerhue,
y con el baile que ofrecieron sus padres para presentarla
en sociedad se inauguro el palacio de la familia en Paris,
que hoy es la sede de la embajada de Estados Unidos en Francia.
Margarita
Casado Sastre se caso con el tercer vizconde de Oña,
Pedro del Corral, y la hija de ambos, Elizabeth, lo hizo
luego con Horacio Zorraquin Lynch. Dolores Cobo Salas contrajo
matrimonio con Vicente Macchi, conde de Cellere, y un nieto
de ambos, el conde Paolo Di Campello, se caso luego con
Isabel Duggan Hope.
Josefina
de Atucha Llavalol se caso con el marques Pierre de Jaucourt
y una de las hijas de la pareja, Laurette, lo hizo luego
con el baron Charles-Henri de Levis-Mirepoix. Fue esta costumbre
de las damas argentinas de casarse con los nobles europeos
la que empezo una historia que aun no termino. Podria decirse
que fue, literalmente, como hacer la corte.
Si
a principios del siglo XX las familias tradicionales argentinas
se emparentaban con la nobleza europea y echaban los cimientos
de la primera oleada inmigratoria, la Segunda Guerra Mundial
expulsaria nuevos aristocratas de Europa, y tambien algunos
de ellos llegarian a Buenos Aires.
Unos
habian tenido problemas con el nazismo, como el principe
Alexandre von Dietrichstein Zu Nikolburg, que antes de ser
expropiado estuvo en las carceles de la Gestapo por oponerse
a la anexion de Bohemia y Moravia al Tercer Reich.
Otros
los iban a tener con los gobiernos comunistas instalados
a partir d 1945, y algunos hasta tuvieron conflictos con
gobiernos democraticos, que tampoco se privaron de requisar
palacios y propiedades.
Fue
el caso de la familia del principe Ulrich Kinsky, esposo
de Matilde Martinez de Hoz, a los que el gobierno checo
de Eduard Benes les confisco un palacio en el centro de
Praga, cuatro castillos en la campaña, 25 mil hectareas
de campos y cuatro fabricas de cerveza.
El
principe Kinsky habia sido aviador y corredor de autos,
y habia muerto en Viena en visperas de la guerra. Cuando
la expropiacion ocurrio, su esposa argentina y su hijo Franz,
que aun sigue viviendo en el pais, ya estaban en Buenos
Aires: habian alcanzado a tomar el Conte Grande, el ultimo
barco que salio hacia el Rio de la Plata en el tormentoso
mayo de 1939. Hubo otros como ellos, y todos tenian algo
en comun: atras, en la Europa en llamas devastada por la
guerra, les habia quedado enterrado el pasado.
"Nobles
sin corte", La Nación, Domingo 04 de noviembre
de 2001