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| Entrevista
de revista La Nacion, 22 de junio de 1997 |
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Casada
y divorciada de Alejandro Leloir (sobrino de Luis federico
Leloir, Premio Nobel) con quien tuvo cuatro hijos, Mercedes
tiene 14 nietos.
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Mercedes
von Dietrichstein
Reza
en alemán, piensa mucho en inglés y habla
en español
Mercedes
von Dietrichstein es aristócrata y psicoanalista.
Su imagen y su nombre suelen verse asociados a eventos de
primer nivel, ligados al mundo de la beneficencia. En la
Argentina es una dama caritativa que preside la Fundación
del Hospital de Clínicas. Una dama que se presenta
así...
"Nací
en Viena. Viví mucho entre Viena y el castillo nuestro
en Moravia, república Checa, de donde mi familia
es oriunda desde el año 1500, aunque también
lo son de Austria. Mi padre estuvo preso en la época
de la Gestapo y se casó con mi madre, Mercedes Dose
y Obligado, que era argentina y vivía en París,
como tantos otros argentinos que vivían en Europa
en aquel entonces.
Antes Austria era todo un imperio, pero en el año
18 se fue dividiendo. Mi infancia transcurrió allá.
Cuando cayó la Cortina de Hierro y vinieron los rusos
a Viena, la hermana de mi madre, Justina Dose de Zemborain,
le propuso a mi madre venir a la Argentina. Yo vine, no
hablaba español y fui al Malinckrot (el colegio alemán
de la clase alta). Pensé en casarme en Europa, aunque
después me casé acá..."
Sobre
sus primeras percepciones de la Argentina señala
"En los libros yo veía imágenes de Cristóbal
Colón, cosas así, con los indios. Y vi un
país maravilloso que ya en esa época vivía
una etapa de refinamiento, a fines de los 40, principios
de los 50. La pasé muy bien... la gente vivía
con gran refinamiento. Después se fue perdiendo un
poco. Yo venía de Europa, de Suiza y había
mucha miseria en esa época por la guerra. Acá
todo parecía maravilloso y me hice de muchos amigos.
La Argentina me ha dado muchísimo. Mis íntimos
amigos están acá, pero tengo muchos amigos
en Europa y en los Estados Unidos... en Europa dejé
mis raíces, mucha familia, mis propiedades. Voy muchas
veces con mis hijos. Para ver qué pasó, porque
hubo un error de confiscación. Ahora quiero convertirme
en ciudadana checa. Veremos."
"Te confunde un poco vivir en un castillo, cuando la
realidad es otra. Me creía muy querida, pero en la
realidad no te miman tanto. Era chica, vivía allí
arriba, era hija única, mi madre había perdido
su hijo varón que había nacido en la Argentina.
Después casi se muere cuando nací yo... Todos
tenemos algún reino perdido de la infancia, no solamente
los que tienen algún tipo de reinito, no importa
la condición que tengamos. Somos reyes en nuestra
infancia..."
"Para
mí es un placer dar y uno aprende a dar. Yo aprendí
de mi padre. La beneficencia es un privilegio, el poder
hacer algo por los demás. Tener algo para dar. Para
poder dar hay que tener un poco. No necesariamente la beneficencia
confirma la situación privilegiada del que da, del
que ofrece: hay gente muy humilde que tiene una gran bondad,
generosidad, creatividad. Es una cuestión de personalidad
y de unas ciertas ganas. Empecé en Emaus, en el Hospital
Alvear.
Ahora
ayudo en el Hospital de Clínicas. Una amiga mía,
Blanca Radziwill, me pidió que la ayudara. Con Pirusa
Milberg, Mercedes Villegas de la Rivière, Teresa
del Solar, Marta del Corral estamos trabajando desde hace
un tiempo en la Fundación. El Clínicas es
un lugar fascinante, que tiene los mejores médicos,
con los mejores profesores.
Es
tan grande que lo nuestro es una gota de agua, pero ya hemos
donado tres o cuatro millones de dólares con nuestro
esfuerzo. Tenemos un equipo diario que están predispuestos
a dar lo que pueden. Donan su tiempo. Pirusa maneja la oficina
desde su casa. Tenemos otros sponsor: Lili Sielecky... María
Podestá donó una suma importante para pediatría.
En fin, colaboramos con la guardia, con cirugía torácica...
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El
castillo de Mikulov, otrora residencia familiar cuya posesion
reclama.
Tiene 500 cuartos, se empezo a construir en el siglo XIII
y hoy es un museo que administran las autoridades checas.
En
sus habitaciones se hospedaron Napoleon y sus generales
despues de Austelitz; en sus salones dio conciertos Richard
Strauss, y en sus cotos de caza probo punteria con los
faisanes el duque de Windsor.
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"Los
privilegios traen obligaciones. Esto es algo natural".
La licenciada Mercedes von Dietrichstein lo dice sin enfasis,
como si fuera una cosa obvia, mientras bebe otro sorbo de
te.
La licenciada es una mujer rubia y elegante, de ojos claros,
que viste pantalon y chaqueta de tono pastel. Esta divorciada
de Alejandro Leloir Anchorena, tiene cuatro hijos y catorce
nietos, y desde hace dieciocho años es la presidenta
de la Fundacion Hospital de Clinicas.
El
ventanal que da frente al sillon donde ahora esta sentada
se abre a un jardin de corazon de manzana, en el barrio
de la Recoleta. Una luz humeda que anuncia lluvia subraya
los contornos del living.
En
las paredes hay pinturas europeas de los siglos XVIII y
XIX. De una de ellas cuelga un enorme cuadro con el arbol
genealogico de una familia que se remonta al año
1000. Sobre una mesa ratona hay libros de arte, otro sobre
estancias argentinas y uno de nombre extraño, Mikulov,
que cuenta la historia de un pequeño pueblo medieval
en la frontera entre Austria y Checoslovaquia.
En
la tapa de ese libro hay una foto de un castillo. El castillo
tiene una torre alta y en forma de aguja, como el campanario
de una iglesia, y los techos son de tejas rojas. Tiene 500
cuartos, se empezo a construir en el siglo XIII y hoy es
un museo que administran las autoridades checas.
En
sus habitaciones se hospedaron Napoleon y sus generales
despues de Austelitz; en sus salones dio conciertos Richard
Strauss, y en sus cotos de caza probo punteria con los faisanes
el duque de Windsor.
La
licenciada Von Dietrichstein mira la foto con una mezcla
de orgullo y nostalgia: ella correteo por sus galerias y
patios cuando era chica.
¿Curioso? No. El castillo de Mikulov y las 2500 hectareas
de bosques que lo rodean, hoy son reclamados por esta mujer,
nacida princesa austriaca, nacionalizada argentina y psicoanalista.
Su vida es uno de los capitulos de la historia de los aproximadamente
setenta (¿ochenta?, ¿cien?; no hay cifras
precisas) nobles europeos que actualmente viven en la Argentina.
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"La
Argentina me dio mis hijos, mi carrera, mis amigos, mi trabajo,
mi labor en la ONG -reflexiona-. Este es un país
con gente que se rompe el alma trabajando y tratando de
superar obstáculos..."
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Quizas
la mayor paradoja en la historia de los nobles en la Argentina
la haya protagonizado Mercedes von Dietrichstein, la unica
princesa que trabajo en el Borda. "Cuando llegue a
Buenos Aires, en 1949, no sabia hablar español y
mi madre me mando a estudiar al colegio Mallinckrod, donde
las monjas eran alemanas", cuenta.
Su
madre era Mercedes Dose y Obligado, y habia conocido a su
esposo, el principe Alexandre von Dietrichstein Zu Nikolburg,
durante una comida en Paris en los años veinte. Despues
del Mallinckrod, la joven Dietrichstein ingreso
en la turbulenta facultad de Filosofia y Letras de la UBA,
y egreso de alli en 1972, con una licenciatura en Psicologia
y diploma de honor bajo el brazo. "Mi primer empleo
fue en los consultorios externos del Borda, donde trabaje
tres años mientras hacia mi posgrado en psicoanalisis".
De
princesa en el Borda, Dietrichstein paso a atender su consultorio
privado (trabaja seis horas diarias), a la docencia en la
Facultad y a una tarea social extenuante: es miembro de
la Fundacion Teatro San Martin; vocal del Mozarteum, de
la Asociacion Argentino Austriaca de Cultura y del Foro
de Accion Social, y presidenta de la Fundacion Hospital
de Clinicas Jose de San Martin para el que genero, en los
ultimos años, ingresos por varios millones de dolares
en equipamiento. Mientras hace todo eso, Mercedes von Dietrichstein
sigue encontrando tiempo para reclamar el castillo y las
tierras de su familia en Mikulov, de los que es la unica
heredera.
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Alexander
Albert Olivier Anton Fst von Dietrichstein zu Nikolsburg (Weidlingau
15 Jul 1899- Munich 12 Jan 1964); contrajo matrimonio en Paris
el 29 de Octubre de 1930 con Maria de las Mercedes Dose y
Obligado (nacida en Buenos Aires el 18 Junio de 1903 y fallecida
en Munich el 21 de enero de 1964). De este matrimonio nacio
en Viena el 20 de Julio de 1932, Olga Maria de las Mercedes,
quien contrajo matrimonio en Buenos Aires el 25 Junio 1952
con Alejandro Leloir y Anchorena nacido en Buenos Aires el
19 de Marzo de 1928; divorciandose luego.
para
mas datos sobre la genealogia de la La licenciada Mercedes
von Dietrichstein, haga click aqui, por favor
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Mercedes
Von Dietrichstein en su casa de Barrio Norte: "Este
es un país donde la gente vive superando ostáculos",
afirma. (La Nacion, Domingo 09 de noviembre de 2003
)
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Mercedes
Von Dietrichstein: por los otros
Sus
raíces tienen el sello de la nobleza europea, pero
en la Argentina tuvo a sus hijos, se recibió de psicóloga
y preside la Fundación del Hospital de Clínicas,
ayudando a quienes transitan por esa emblemática
institución
Alos
14 años -en plena Segunda Guerra Mundial, y sin hablar
una gota de español- dejó su Viena natal y
se instaló con sus padres en la Argentina. Acá
la enviaron al colegio Mallinkrodt, pero abandonó
porque el idioma era una barrera difícil de saltar.
Mercedes von Dietrichstein se casó a los 19, pero
a los 30 se decidió a rendir el secundario libre.
Mientras criaba a sus cuatro hijos estudió Psicología
en la UBA, y después trabajó en el hospital
Borda.
Hoy
es miembro de la Asociación Psicoanalítica
Argentina, tiene consultorio propio, desde hace dos décadas
preside la Fundación del Hospital de Clínicas
y maneja las relaciones públicas de un importante
empresario norteamericano. Al menos dos veces al año
viaja a la República Checa para reclamar por las
valiosas propiedades que quedaron dentro de la república
y que les fueron confiscadas a sus padres, tendida la Cortina
de Hierro del comunismo. Ahora, está ultimando los
detalles del baile anual de la fundación, que será
mañana, en el hotel Plaza. El objetivo es reunir
dinero para continuar con las obras de asistencia al hospital,
al que la entidad lleva donados más de tres millones
de dólares, entre aparatos y salas.
De
todo eso se ocupa esta mujer menuda y rubia, que vive en
un departamento de Barrio Norte con su flamante marido,
con el que se casó hace un año. Sin embargo,
media nobleza europea cuelga de las ramas de su árbol
genealógico. Su padre, Alejandro, de la casa de los
príncipes de Dietrichstein, era hijo de la princesa
rusa Olga Dolgorouky, pariente de los Coburgo y cuyo abuelo
era primo de la reina Victoria de Inglaterra. Su madre era
Mercedes Dose y Obligado, una argentina de familia aristocrática
que durante una cena en París conoció al mozo
heredero. Se casaron, tuvieron una hija y hubo perdices
hasta que la Segunda Guerra Mundial los obligó a
emigrar a la Argentina, donde Mercedes hija echó
raíces.
Vivieron un tiempo acá, pero sus padres siguieron
viajando por el mundo e intentado volver a sus propiedades
confiscadas en 1945: un castillo en Viena donde hoy funciona
un anexo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Austria
-y donde nació Mercedes- y otro en Nikolsburg, en
un pueblito llamado Moravia, rebautizado Mikulov. La vida
de los Von Dietrichstein transcurrió en esa construcción
de 500 habitaciones donde solían pernoctar sus amistades
íntimas, como los duques de Windsor, el rey Alfonso
XIII de España y el compositor Ricardo Strauss.
"La
Argentina me dio mis hijos, mi carrera, mis amigos, mi trabajo,
mi labor en la ONG -reflexiona-. Este es un país
con gente que se rompe el alma trabajando y tratando de
superar obstáculos. Sin ir más lejos, nuestra
gran preocupación y de todas las ONG es el IVA. Nosotros
donamos dinero al Estado y el Estado nos cobra el IVA, cuando
lo que hacemos es cubrir sus necesidades. El Clínicas
tiene menos presupuesto porque depende de la Universidad,
es un hospital escuela y la gente estudia con los mejores
profesores, que muchas veces donan sus sueldos sólo
para que el hospital siga funcionando. Igual, todo lo que
se hace es poco."
La
Nacion, Domingo 09 de noviembre de 2003
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"Vi un país maravilloso que ya en esa época
vivía una etapa de refinamiento, a fines de los 40,
principios de los 50. La pasé muy bien... la gente
vivía con gran refinamiento. Después se fue
perdiendo un poco..." |
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Vemos
a las señoritas Lola Larguía; Adela Peña,
Mechita Dose (madre de la princesa), Josefina Cantilo; Mercedes
Ocampo, Enriqueta Bidau, Susana Bosch, Elvira Cranwel; María
M. Méndez, Esther y María Teresa Cantilo;
Clara Bullrich; Josefina y Damasita Castro; Alcira Magnanini;
Ema Benítez y Enriqueta del Carril, en la danza sagrada
del maestro Rodoreda durante un festival a beneficio de
la asociación «Stella Maris» de Mar del
Plata realizado el 30 de noviembre de 1911 en la casa de
la señora Ana Elía de Ortiz Basualdo.
Dice
la crónica de Caras y Caretas del 9 de diciembre
de 1911 que "Al fondo del hall, habíase levantado
el escenario. Un cotillón de peluche rojo cerraba
el proscenio.
La orquesta inició el programa con el Himno a Santa
Cecilia de Gounod.
Luego la señorita Cecilia Lignieres recito «Le
Nazareena» y la señorita Susana Bosch recito
«La Cruche Cassee».
Hubo un interesante número de arpas, varios cuadros
y danzas antiguas que gustaron mucho.
Tomaron parte además, las señoritas Elvira
Cullen Crisol, Natalia Montes de Oca, Susana Pardo de Tavera,
Teresa Gondra, etc."
'Mechita'
había nacido el 8 de junio de 1903, hija de Carlos
Dose Armstrong, nacido en Normandía, Francia en 1862
y fallecido en Buenos Aires el 6 de octubre de 1924 y de
María Esther Obligado Ortega (1874-1908).
Casaría con Alexander Von Dietrichstein Zu Nikolsburg
(1899-1964) el 29 de octubre de 1930, naciendo su única
hija, Olga María de las Mercedes Theresia Margarete
Von Dietrichstein Mensdorff Pouilly
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