"Breves días más y se celebrarán
en Viena las bodas de una interesantísima y juvenil
figura femenina que, a pesar de llevar un nombre histórico
y de grandes prestigios en la más acrisolada aristocracia
europea, nos pertenece muy de cerca, tanto por su ascendencia
materna como por los sentimientos de cariñosa simpatía
que supo conquistar en su breve y reciente actuación
dentro de la sociedad argentina...
El enlace de la princesita Sonia Troubetzkoy Moreno
con el conde Alejandro Kolosrath será un verdadero
acontecimiento en la hermosa ciudad, histórica cuna
de emperadores y magnates... El conde Sacha, como se lo
llama en los círculos más aristocráticos
de Austria, es el mayorazgo de una de las familias de gran
prestigio y opulencia de su país.
Y cuentan las crónicas llegadas recientemente
que los presentes ofrecidos a la futura condesa de Kolosrath
son dignos de figurar en la dote de "una princesa de
leyenda... ün hotelito moderno en el centro de la hermosa
ciudad; la familia posee tres viejos castillos cuya tradición
encierra varias jomadas de la historia de Austria-Hungría...
La joven pareja dispondrá de los lujosos
automóviles que corresponden a las actividades del
jefe de la familia, pues éste une a los gloriosos
antecedentes de su nombre las cualidades de energía
y de trabajo que distinguen a los grandes industriales modernos.
Entre la suntuosa canastilla de bodas ofrecida
a la encantadora desposada, cuya delicada belleza tan eslava
posee además el sutil encanto y la exquisita suavidad
tradicionales en la gran dama argentina, figuran las joyas
que lucieran en las deslumbradoras fiestas del imperio las
representantes de la histórica casa, mencionándose
especialmente una diadema de incalculable valor...
Así, pues, a pesar de la delicada reserva guardada
hasta hoy por elementos tan representativos de nuestra sociedad,
me ha parecido oportuno anotar en esta crónica
de la vida nuestra que también en hogares argentinos
hay encantadoras desposadas que al iniciar su nueva vida
reciben presentes de fabulosa riqueza...
Y, para terminar, va el 'potin' de último
momento, se comentaba, en derredor de la suntuosa mesa tendida
en honor de embajadores y ministros, los cuadros,
muy brillantes y animados por cierto, que ofrece hoy el
más elegante de nuestros teatros, y lo singular era
que, entre tan eminentes personajes, eran los extranjeros
quienes demostraban su sorpresa ante el favor dispensado
por las damas argentinas a esa clase de espectáculos...
Alguien insinuó que la autoridad édilicia
había tratado de moralizar un tanto ciertas escenas,
recomendando que las figuras femeninas desfilaran rápidamente
en vez de detenerse con el objeto de dejarse admirar largamente...
Entonces una distinguida dama, personalidad muy respetada
en nuestra sociedad, expresó que ciertas de
nuestras más brillantes mundanas eran las que autorizaban
con su presencia en el teatro esas faltas al decoro, y que
muchas veces esas mismas prestigiosas figuras, con tal de
ir muy elefantes y hermosas, olvidaban el natural recato...
Hubo, sin embargo, quien le replicara —y
fué una dama de grandes prestigios— asegurando
que era muy distinto el escote de una señora de alcurnia
y el de ciertas estrellas de la escena... ¡Y tanto!,
digo yo como comentario Unas están en su lugar exhibiéndose,
aunque nuestra aristocrática sala no es un teatro
de varietés. ¿Las otras?
Las otras irán, llenas de entusiasmo, a
la 'fiesta de la moda', para
imitar, con la mayor exactitud posible, las extravagantes
y poco complicadas toilettes que se les ofrezcan como modelos..."
Caras
y Caretas del 12 de mayo de 1923.