Cientos
de miles de referencias a la tragedia del Titanic pueden
hallarse en Internet, y puede uno preguntarse qué
no se ha dicho aún del naufragio más famoso
de la historia.
Al
cumplirse en breve el centésimo aniversario, presentamos
un suplemento especial sobre el hundimiento que costó
la vida de 1.517 personas.
Sin
embargo y para no ser redundantes en todo lo escrito,
visto u oído sobre el tema, nos hemos propuesto
presentarlo en forma retrospectiva; es decir, tal cual
lo vieron nuestros antepasados.
Reproducimos
entonces, las crónicas de la época, para
vivir este fantástico acontecimiento que sacudió
el mundo como si fuéramos los lectores de 1912.
Con
los reportajes, narraciones y testimonios que dificultosa
y lentamente eran transmitidos de acuerdo a los precarios
medios de comunicación de la época.
Viviremos
así, la información de la tragedia con sus
aciertos y errores; con los juicios de valor de cien años
atrás; con los análisis y opiniones de una
mentalidad y cultura que en el siglo XXI se nos ocurre
-en ocasiones- extrañamente anacrónica.
De
todos modos, algo nos unirá a ellos, y será
la emoción de formar parte de un suceso extraordinario
que ha impactado y quedado indeleblemente sellado en la
memoria colectiva de la humanidad, como una de las circunstancias
más dramáticas del ser humano, emblema de
sus heroísmos y cobardías; ambiciones y
mediocridades; pero por sobre todo, por sus inspiradoras
reflexiones sobre la esencia y progreso del ser humano,
dejándonos una invalorable lección sobre
nuestro presente y futuro.