"Una conmovedora manifestacion de duelo fue el funeral
que en memoria del teniente Mackinlay y de sus compañeros
muertos cumpliendo una comision del serivicio en las soledades
del Canal de Beagle, tuvo lugar en la semana anterior en la
iglesia de San Francisco.
El
interior del templo, decorado con sencillez y severidad, presentaba
un tumulo donde se leia el nombre de las victimas y se ostentaban
las coronas enviadas por las familias, altas autoridades de
la Armada y sus compañeros de armas.
El
triste homenaje llevo a San Francisco una numerosisima concurrencia
de marinos: estaban congregados alli los representantes de
casi todos los buques y reparticiones navales.
En
ministro de Marina, Comodoro Rivadavia, con numeroso sequito,
y el Capitan de Fragata, Saenz Valiente, al frente de los
oficiales y marineros francos de su buque, venidos expresamente
de La Plata, donde se halla el Almirante Brown a cuya dotacion
pertenecian el extinto y sus compañeros, rodeaban a
los deudos.
El
Capitan Saenz Valiente, que demuestra un sincero pesar por
el luctuoso acontecimiento, ha iniciado ante el Ministro de
Marina una plausible gestion: que el Estado reconozca a las
victimas de la catastrofe como muertos en funcion de guerra
y acuerde a sus familias los privilegios correspondientes.
Los
compañeros de armas del digno oficial se cotizan para
erigir un sencillo momumento a su memoria en la costa desertica
donde tuvo lugar el siniestro, y que es una de las mas inhospitalarias
del mar fueguino.
Es
opinion general que el bote en que andaba la comision haciendo
sondajes, ha sido sorprendido por una inopinada racha de viento,
pues de lo contrario el bote se hubiese prevavido contra los
riesgos del viento y no hubiera sido tumbado."
Caras y Caretas del
9 de junio de 1900 |