Los
ciclistas concurrían al Velódromo Municipal
construído en los Bosques de Palermo, a poca distancia
del restaurante de Hansen, una de las cunas del tango; al
recreo “Belvedere” o bien participaban de excursiones
a Olivos, San Isidro, Bella Vista, Adrogué, Tigre,
Luján y otras localidades del conurbano.
La
primera Asamblea de un grupo de amigos dispuestos a concentrarse
en un club se realizaba el 18 de diciembre de 1898, en una
salita del Recreo “Belvedere”; fueron estos
los inicios del "Club Ciclístico Italiano"
En
el mes de julio de 1900, las continuas incorporaciones de
nuevos socios dieron fundamento a la propuesta de alquilar
como sede del club el antes mencionado “Belvedere”,
cuyo propietario era el Dr. Carlos Dosse, quien aparecerá
luego como socio del mismo.
Nos
cuenta Ricardo de Lafuente Machain, anotando sus recuerdos
de la zona, sobre los contornos de la entonces llamada “calle
Bella Vista”, en su desarrollo hacia el Cementerio
de la Recoleta, que en su última esquina hacia la
derecha, “...antes de la bajada de la Recoleta, hubo
durante largo número de años un recreo conocido
por el nombre de “Belvedere”, café, restaurante
y despacho de bebidas, que tenía anexo un velódromo
muy concurrido por aficcionados y profesionales del pedal
en horas del día. Por la noche, la clientela era
otra, elemento jaranero y bochinchero que, con su música,
cantos y bromas, armaba escándalos mayúsculos,
rompía la tranquilidad del vecindario y el silencio
nocturno, suscitando protestas. Luego la Municipalidad adquirió
el terreno y lo agregó al paseo Intendente Alvear,
levantando la estatua del ingeniero Emilio Mitre. Así
desapareció algo típico, vencido por el progreso.
La otra media manzana (lindero sur), hasta Ayacucho, estuvo
ocupada muchos años por un edificio de elegante estilo
Luis XIII, propiedad también del Dr. Carlos Dosse”.
Una vieja fotografía nos
acerca una visión de la Avenida Alvear y la imagen
de esta casa tras las arboledas del predio que ocupara el
Belvedere.
Situado
en la actual Avenida Alvear Nros. 567, 593 y 599, entre
Ayacucho y la bajada de la Recoleta, tenía una superficie
de casi 9.000 m2 y ofrecía a los usuarios numerosas
comodidades, entre ellas, pista para carreras de bicicletas,
de cemento, de 242 metros, Vestuarios para los corredores,
con duchas y armarios, Baños de “submersión”,
Quince canchas de bochas, en el medio de la pista, Stand
de Tiro al Blanco, Sala de Esgrima, Salón de 200
m2 con aparatos de gimnasia, Gran Salón de Bailes,
Salón de Teatro, con escenario y utilería,
Cuarto oscuro para los aficcionados a la fotografía,
Biblioteca y Salón de Lectura, Sala de Billares,
Buffet y Salón Comedor con “vista pintoresca”,
Salón de peluquería, Amplios jardines para
esparcimiento, orientados hacia la avenida y hacía
el Río de la Plata (que comenzaba a hacerse muy lejano
en esos tiempos).
El
"Club Ciclístico Italiano", antecesor del
"Club Italiano" alquilaba el "Belvedere"
por una suma de dinero.