En
1925 la Argentina se apresta a recibir a un ilustre huesped:
el principe de Gales y, como morada acorde a tan importante
visita se elige el Palacio Ortiz Basualdo.
Fue
el domingo 21 de septiembre de 2008 cuando por segunda vez
en su historia como embajada, que se abrieron de par en par
los majestuosos portales de Cerrito 1390 de la otrora residencia
Ortiz Basualdo a centenares de curiosos ansiosos por conocer
los interiores de esta formidable morada.
Para
quienes no lograron trasponer sus hermeticos umbrales, a no
afligirse, los invitamos a visitarla tal cual era en 1925
en las nerviosas visperas de la visita del principe de Gales
y, de hurtadillas, nos asomaremos hasta las intimidades de
su regio baño y hasta el mismo dormitorio donde el
principe Eduardo soñaba con alguna vez ceñir
la corona de Gran Bretaña... hasta la aparicion de
Wallis, pero para eso, faltaban algunos años.
Tambien
conoceremos los rostros de quienes habitaron este feerico
palacio, para quienes era algo cotidiano el contacto con la
opulencia y el arte alli cobijado.
Y,
finalmente, asistiremos -siempre como impertinentes entrometidos-
a la gran gala de mayo de 1939 en ocasion de celebrar la toma
de posesion de la embajada de Francia del palacio.
Se
trato de una esplendida recepcion que, sin embargo y tras
su brillo guardaba en la intimidad la tristeza nostalgica
de que la epoca dorada de una clase dirigente, de una forma
de ser y pertenecer; de pensar y proyectar llegaba a su fin.
En
1935, cuando el fallecimiento de Josefina de Alvear, Matias
Errazuriz y sus hijos ofrecieron al Estado Argentino la posibilidad
de comprar la casa junto con la colección de arte,
con la condición de que se destinara a crear un nuevo
Museo: el actual Museo Nacional de Arte Decorativo.
Al
año siguiente, en 1936, el Palacio Anchorena era adquirido
por el Estado como nueva sede del Ministerio de Relaciones
Exteriores, y pasa a llamarse Palacio San Martín...
y asi tantos otros.
Esta
vez, llegaba la hora de desprenderse de una de las gemas mas
preciosas: el Palacio Ortiz Basualdo, que tras la zozobra
de los '70 con la ampliacion de la Avenida 9 de Julio logro
esquivar los avatares del destino, algo que no consiguieron
otras magnificas moradas de similar naturaleza.
"Es
la Argentina un pais donde seria posible alojar suntuosamente
y a la vez a todos los jefes de estado del mundo..."
expresa con arrogancia la revista Caras y Caretas en su edicion
de aquel 22 de agosto de 1925, un justo orgullo que acaso
se desvaneceria dramaticamente en el posterior devenir de
su historia.
De
todos modos, helo alli, firme en sus cimientos y enarbolando
como gloriosa enseña lo que alguna vez fue, significo
y prometia un pais llamado Argentina. |