| Caía
la noche en aquel todavía cálido 5 de
abril de 1911 en la estancia próxima a la ciudad
de Mercedes, cuando la señora Ana Naughton se
retiraba a sus habitaciones, acaso preparando su cumpleaños
82.
Nacida
en Irlanda, radicada en el país desde el año
1851; viuda y sin hijos, la acompañaban varios
familiares: sus sobrinos nietos, Juan Kennedy, administrador
de la propiedad y el pequeño Germán Piola,
de 12 años; María y Honoria Fitz Simon,
otras dos sobrinas nietas.
Se encontraba además en el establecimiento, su
capataz, John Kenna.
Repentinamente,
en la quietud del crepúsculo, el ladrido de los
perros anunció la llegada de extraños
que poco después sería opacado por un
griterío infernal: Una banda de forajidos había
irrumpido en la pacífica estancia para asaltar
y pillar.
El
horror se adueño del lugar, y mientras Kenna
y Kennedy eran abatidos, el infortunado pequeño,
Germán, era salvajemente degollado sin piedad.
María
y Honoria lograron a duras penas refugiarse, aterrorizadas
en una habitación, no sin que Honoria salvaje
milagrosamente su vida, tras ser alcanzada por una bala
y una puñalada en la espalda.
Paralizadas
por el pánico, permanecieron durante toda la
noche parapetadas tras los muros, para descubrir al
día siguiente el sangriento escenario.
En
estas páginas evocaremos aquel horror que consternó
a todo el país y que fuera recordado por el semanario
Protagonistas de la ciudad de Mercedes al cumplirse
el primer aniversario de aquel aciago suceso, en abril
de 2011.
También,
proporcionamos valiosas imágenes de aquel hecho
policial reflejado en las ediciones de la revista Caras
y Caretas de la época. |