"No
hubo manera de que se arreglasen los ferroviarios y las
empresas, y la huelga fue declarada el sábado a media
noche, asumiendo desde entonces las partes una actitud de
intransigencia, decididos los primeros a resistir, y las
segundas declarando cesante a todo el personal que no se
presentase espontáneamente al trabajo hasta ayer
a mediodía, y mandando pedir telegráficamente
maquinistas a Europa, con orden de fletar un vapor rápido,
si fuere necesario, para apresurar su llegada.
Entretanto,
los trenes empezaron a correr con un horario provisional,
adaptado a las circunstancias, y con maquinistas improvisados,
teniendo el gobierno que suspender temporariamente la vigencia
de los reglamentos que se refieren a estos puntos.
Todas
las secciones de «La Fraternidad» respondieron
al movimiento, de modo que el total de huelguistas era de
8000 hombres, entre maquinistas y fogoneros, debiendo añadirse
a este número de tres a cuatro mil obreros de otras
categorías.
El
señor Ambrini, presidente de la comisión de
«La Fraternidad», declaró el lunes a
la prensa que la situación de los huelguistas es
buena, con respecto a la de las empresas, confuando en que
estas últimas tendrían que ceder al fin, tanto
por los perjuicios que experimentaba su material, manejado
por gente inexperta, como por la imposibilidad de cumplir
el horario provisional.
Añadió
que, por lo pronto, el domingo habían quedado inutilizadas
cuatro locomotoras, dos de ellas pertenecientes al ferrocarril
del Sud, y las otras dos al Central Argentino.
Al
iniciarse la actual huelga, la dirección general
de vías de comunicación del ministerio de
obras públicas reunió a los gerentes y representantes
de las empresas, entregándoles un proyecto de reglamento
de trabajo.
Las
empresas lo sometieron al exámen de sus asesores
técnicos, quedando en presentar su respuesta el martes
pasado.
Los
más optimistas confiaban en que esta nueva reglamentación
sirviese de fórmula de avenimiento entre las partes.
Los
que más pronto sintieron las conscuencias de la huelga
fueron los teatros.
Mal
que mal, los ferrocarriles se arreglaron para mantener los
servicios diurnos indispensables, pero no se pudo llevar
el esfuerzo hasta los trenes nocturnos.
Los
gerentes de las empresas y las direcciones de tráfico
declararon desde el primer momento que conseguirían
normalizar todos los servicios, y en efecto, el lunes y
el martes mejoró un tanto la situación.
El
señor Percy Clark, gerente del Ferrocarril del Sud,
declaró además el martes que algunos maquinistas
y fogoneros se le presentaron pidiendo trabajo.
Los
ferroviarios, en cambio, hacían notar que en 1907
se tomaron contra ellos iguales medidas que ahora, sin que
por eso les fuese desfavorable la huelga".
Revista Caras y Caretas del 13 de enero de 1912