Revista
Caras y Caretas del 29 de junio de 1912 donde se muestra a
Roca en el puerto de Buenos Aires a punto de partir preguntandosele
por "el bulto" que falta, es decir, aludiendo a
su inseparable amigo, el coronel Artemio Gramajo que los acompañaba
permanentemente donde quiera que fuere.
La
leyenda asegura que, hacia 1880, el coronel Artemio Gramajo
era socio y habitué del Club del Progreso. Para comer,
este coronel tenía su plato propio: un revuelto de
huevo, arvejas y jamón, que pronto pasó a llamarse
revuelto Gramajo en su honor. Para muchos, ésta es
una de las pocas recetas realmente inventadas en la Argentina.
Hoy, el mejor lugar donde pedir esta receta es en el mismísimo
Club del Progreso, gran restaurante de la ciudad de Buenos
Aires que se especializa justamente en una cocina porteña
de alta calidad. Una delicia. |