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Antiquísima alcurnia y origen galo
Guerreros
corajudos en las guerras de la Independencia, de una honradez
política sin tacha, los miembros de esta familia fueron
también hombres de ley y de gran vuelo creativo
Pocas,
poquísimas familias criollas pueden darse el lujo de
remontar ocho siglos su genealogía, y en esta exagerada
minoría están los Pueyrredon. El apellido, tal
como lo hacen ellos, debe escribirse sin acento en la "o"
desde que es la derivación castellana de un antiguo
patronímico francés, Puy Redon, que significa
'pequeña colina redonda'. |
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| Al
azar de batallas y galanterías, que era lo que movía
a la gente en aquellos tiempos, una rama del viejo tronco
se desplazó hacia el Sur y afincó en los Bajos
Pirineos; a esta rama pertenece Pierre Puyredon, natural de
la villa de Saint Jean d'Issor, quien casó con Marie
de Labrucherie ya bien entrado el siglo XVIII. Tuvieron varios
hijos, pero bautizaron Jean Martin al que nos interesa, nacido
en el otoño de 1738. De apenas 15 años, siguiendo
los pasos de un hermano mayor, se marchó al próspero
puerto de Cádiz, donde estuvo diez años dedicado
al comercio ultramarino y pasó a llamarse Juan Martín
Pueyrredon.
En 1763, cuando desembarcó en Buenos Aires, no llegó
-como casi todos- con una mano atrás y otra adelante:
traía capital, la mercadería y los contactos
necesarios para instalar una sucursal de la casa mayorista
de su hermano Diego, y operó con tal éxito que
pronto extendió su giro comercial al Alto Perú
y estableció filiales en Cochabamba, Potosi y Oruro.
Reconocido por derecho propio como vecino principal y atisbado
por las matronas como excelente partido, en junio de 1766
-tenía 28 años- llevó al altar a Rita
Damacia Dogan (O'Dogan) y Soria, una altiva porteña
con sangre irlandesa en sus venas, descendiente -por los Soria-
de un teniente general de los tiempos de Hernandarias (principios
del siglo XVIII).
Miembro fundador del Consulado de Buenos Aires, capitán
de las milicias de la Puna por nombramiento honorífico
del virrey del Perú y, en 1780, teniente de las milicias
de Buenos Aires, a Pueyrredon le costó bastante, sin
embargo, que el rey de España le otorgara la Carta
de Naturaleza (ciudadanía) que necesitaba para vivir
y comerciar sin incertidumbre en los Reinos de Indias; se
la denegaron en 1774 y finalmente se la concedieron, por Real
Cédula, en septiembre de 1784. |
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| Juan
Martín de Pueyrredón retratado por su hijo,
Prilidiano |
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| En
una época en que las porteñas más distinguidas
solían ser analfabetas y los porteños no se
caracterizaban precisamente por su cultura, fue excepcional
y ejemplar la elevada educación que recibieron -sin
distinción de sexos- los ocho hijos de Juan Martín
y Rita: Feliciano, Diego José, Magdalena, Juana María
de la Cruz, Juan Martín, José Cipriano, Isabel
y Juan Andrés, según el orden en que llegaron
a este mundo. Pero de todos ellos, asombra, más que
nada, su entrega absoluta, fervorosa y romántica
a la causa de la Independencia, que abrazaron temprano y
al unísono levantando al paisanaje en armas para
hacer frente, sin más recurso que el coraje, a los
poderosos regimientos ingleses que desembarcaron en la playa
de Quilmes el 25 de junio de 1806.
Feliciano,
el mayor, doctor en teología y cura de Baradero y
San Pedro, estuvo entre los primeros sacerdotes que adhirieron
sin vueltas al pronunciamiento de mayo de 1810. Todos los
varones, por otra parte, participaron activamente en las
guerras de la Independencia.
Diego
José alcanzó el grado de coronel, fue gobernador
de Córdoba y perdió dos hijos en la gesta:
Diego, caído en la batalla de Ayohuma y Fortunato,
que murió siendo prisionero de los españoles.
José Cipriano, teniente condecorado por su heroísmo
en al defensa y reconquista de Buenos Aires, fue protagonista
principal en la deposición del virrey Cisneros y,
más tarde, diputado por San Luis al Congreso de Tucumán,
renunció a pedido de su hermano Juan Martín
para no aparecer "impuesto por su influencia".
Juan Andrés, como Diego José, también
llegó a Coronel y a gobernador de Córdoba.
En
cuanto a las mujeres, es fama la gran influencia que tuvieron
en el clan familiar, en especial Juana María de la
Cruz, casada con el cabildante Anselmo Sáenz Valiente
y Magdalena, esposa del regidor Juan Bautista de Ituarte
y Aguirre; pero la más entrañable de todas
las Pueyrredon en los años fundacionales de la República
será, ciertamente, Victoria Pueyrredon de Pueyrredon,
hija de José Cipriano, casada con su primo hermano
Mariano, hijo de Diego José: Mamá Totó,
como la llamaban todos, pasó a la leyenda -más
que a la historia- como prototipo de criolla generosa y
patriota, hecha a todos los menesteres sin perder jamás
el buen humor, y entre quienes la adoraron figuró
en primerísimo lugar su sobrino José Hernández,
el autor del Martín Fierro, hijo de Rafael Hernández
e Isabel Pueyrredon, hermana de Mamá Totó. |
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A
la izq. Victoria Pueyrredon Caamaño (1806-1888)
quien
se encontraba casada con el capitan Mariano Pueyrredon
con quien tuvo
hijos cuatro: Juana Florencia, Jose Manuel, Elena Nicasia
y Victoria. Desde 1832 fueron propietarios de la Chacra
de Perdriel.
Victoria
Pueyrredon Pueyrredon (1831-1910) estaba casada con Enrique
Lynch Zavaleta (1823-1855) siendo padres de Patricio Lynch
Pueyrredon (1853-1910)
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| Juan
Martín de Pueyrredon, tercer hijo varón de Juan
Martín y único de la familia que antepuso la
preposición "de" a su apellido, es la figura
de más relieve en esta saga que dio a la Argentina
tantos hombres prominentes. Nacido en Buenos Aires poco antes
de la Navidad de 1776, corpulento, rubión y de ojos
azules, con justicia se lo considera el primer hombre de Estado
de nuestro país, aunque en los catorce años
que se extendió su vida política activa (de
1806 a 1820) se ganó muchos y enconados enemigos.
Fundador
del regimiento más antiguo del Ejército Argentino,
los Húsares de Pueyrredon -actual Regimiento 10 de
Tiradores de Caballería Blindada-, héroe de
la Reconquista -encabezó un ataque fulmíneo
en los Caseríos de Perdriel (Chacra ubicada en el actual
partido bonaerense de San Martín, cuna de José
Hernández, autor del Martín Fierro) contra la
artillería del coronel Pack, y salvó la vida
por milagro-, este cuerpo de voluntarios fueron después
los "Húsares de Pueyrredon".
En
1812 integró el Triunvirato junto a Feliciano Chiclana
y Bernardino Rivadavia, derrocado el Triunvirato, Pueyrredon
fue desterrado a San Luis y el 3 de mayo de 1816, "cuando
el país entero era un caos", el Congreso de Tucumán
lo consagró Director Supremo de las Provincias Unidas
del Río de la Plata, que no estaban unidas ni mucho
menos. Agobiado por la anarquía, renunció el
9 de junio de 1819; falleciendo el 13 de marzo de 1850.
Extensísima
-y justa- labor sería desarrollar las extraordinarias
vicisitudes de su actuación pública pero sí
merecen consignarse dos circunstancias que -por sí
solas- bastan y sobran para instalarlo bien alto entre nuestros
próceres. En primer lugar, el alucinante rescate de
los caudales del Estado que estaban en Potosí, hazaña
que consumó con "una pobre tropa" a su mando,
sorteando mil peligros y cabalgando más de 800 kilómetros:
sin ese millón de patacones no hubiera sido posible
-en aquel dramático año de 1811- pagar a las
tropas, comprar armas y equipamientos para formar nuevos regimientos
y levantar los alicaídos ánimos revolucionarios.
En
segundo lugar, el apoyo incondicional que le otorgó
a José de San Martín para la formación
del Ejército de los Andes, gobernando un país
políticamente anarquizado y economicamente exhausto;
elocuente resumen de la situación son unas líneas
de la carta que le escribió a San Martín el
2 de noviembre de 1816: "... no sé yo cómo
me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo
a bien que en quebrando, cancelo cuenta con todos y me voy
yo también para que Ud. me dé algo del charqui
que le mando ¡carajo! no me vuelva a pedir más,
si no quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado
en un tirante de la fortaleza". A Dios gracias, Juan
Martín no se ahorcó y mejor destino no pudieron
haber tenido las armas y vituallas que le proporcionó
al Libertador. |
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Juana
Florencia Pueyrredon Pueyrredon, nacida en 1829, caso
con Marcelino Castro Pueyrredon, teniendo cinco hijos:
Petrona, Rita, Diego, Nicasia, y Anastacio.
Era hija de Mariano y Victoria, los propietarios de la
chacra de Perdriel.
Adolfo Feliciano Pueyrredon Caamaño, nacido en
1825, fallecio en 1892. Era hijo de Jose Cipriano Pueyrredon
Dogan (hermano de Juan Martin) y de Manuela Caamaño
Gonzalez, tuvieron diez hijos.
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| En
1803, en ocasión de uno de los varios viajes a Europa,
Juan Martín casó en Cádiz con una prima
hermana, Dolores Pueyrredon, quien sufrió un parto
prematuro cuando navegaba rumbo a Buenos Aires y quedó
física y mentalmente arrasada, falleciendo en 1805.
Durante el largo tiempo que pasó más tarde en
San Luis tuvo una amante puntana, Juana Sánchez y una
hija ilegítima, Virginia, que se perdieron en la penumbra
de la historia.
Por
fin, siendo -según propia definición- un "viejo
cotorrón" de 39 años, casó con María
Calixta Tellechea, de tan sólo 14 años: en coincidencia
ciertamente novelesca, la niña era hija de un vasco
godo a más no poder, Francisco de Tellechea, a quien
Juan Martín -junto a los triunviros Chiclana y Rivadavia,
mucho más feroces que él en la represión-
había ordenado fusilar doce años antes por sumarse
a la conspiración realista de Martín de Alzaga.
Prilidiano Pueyrredon (1823-1870), quien no dejó hijos
pero sí una relevante cantidad de retratos y paisajes
al óleo que lo convierten en el primer artista argentino
propiamente dicho, fue único hijo de Juan Martín;
su padre lo acompañó a Europa, le pagó
la mejor educación y lo trajo de regreso con el título
de arquitecto bajo el brazo; con él se truncó
la descendencia directa del más grande de los Pueyrredon. |
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Adolfo
Pueyrredon Fontoura López, nacido en 1857, fallecio
en 1926; contrajo matrimonio con Luisa Puch Vernengo.
Julio
Pueyrredon Carneiro Fontoura (1855-1917), hijo de Adolfo
Feliciano Pueyrredon, caso con Victoria
Lynch García, nacida en 1865, teniendo 8 hijos.
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Honorio
Pueyrredon Fontoura López (1876-1945) fue un destacadisimo
jurisconsulto, profesor universitario, político
y diplomático argentino.
Era hijo de Adolfo Feliciano Pueyrredon Caamaño
y de Idalina Carneiro Fontoura Lopez.
Contrajo matrimonio con Julieta Meyans Argerich (1877-1942)
con quien tuvo ocho hijos. A la der. vemos a Mariano Pueyrredon
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| Si
el más grande fue Juan Martín, el más
extravagante y romántico fue un sobrino suyo, hijo
de José Cipriano y Manuela Caamaño, el coronel
Manuel Alejandro Pueyrredon (1802-1865): dado por muerto cuando
era alférez de Granaderos en Chile, amigo a pesar de
sus convicciones del caudillo chileno José Miguel Carrera,
expedicionario contra ranqueles y pampas, su vida bien podría
nutrir una portentosa novela de aventuras criollas.
Justamente
de José Cipriano, padre del increíble coronel,
desciende la rama de los Pueyrredon más notorios en
la primera mitad del siglo XX. Nieto de José Cipriano,
hijo de Adolfo Feliciano y de la aristócrata brasileña
Idalina Carneiro da Fontoura, ministro de agricultura y canciller
de Hipólito Yrigoyen, Honorio Pueyrredon (1872-1945)
fue reconocido por amigos y enemigos como uno de los políticos
más dignos y probos que haya habido -material escaso,
sin duda- en la república Argentina.
También
en política, pero en el ala conservadora, por así
llamarla se destacó su sobrino Carlos Alberto, hijo
de su hermano Julio y Victoria Lynch, casado a su vez con
Silvia Saavedra Lamas, quien ocupó la intendencia de
Buenos Aires en los primeros años '40 y dejó,
cosa rara, bastantes obras y un buen recuerdo en el veleidoso
imaginario colectivo de los porteños.
Pero
que sea Honorio Pueyrredon la figura que clausure estas líneas,
fatalmente cargada de omisiones, no está nada mal.
Demócrata apasionado aunque fino de modales, fiel a
lo que Alem llamaba "los principios", fue
radical en un tiempo en que serlo equivalía -para la
clase alta- a ser algo así como comunista. "Honorio
es tan pero tan paquete- comentó en voz alta un conspicuo
personaje de la high de aquel entonces- que hasta puede darse
ese lujo".
Y
tenía razón: el escudo de armas de la familia,
concedido oficialmente a Juan Martín de Pueyrredon
en 1807, que luce en su primer cuartel una colina de sinople
coronada por una flor de lis azul sobre campo de oro, no contiene
nada, absolutamente nada que se pueda calificar de "trucho".
Fotos:
Archivo General de la Nación. Leonardo Cosín,
Jorge Gainza, Guillermo Volpe, Oscar Meligeni y Ricardo Cepi |
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María
Calixta Tellechea Caviedes, nacida en 1802, tercera esposa
de Juan Martin de Pueyrredon y madre de Prilidiano Pueyrredon
Tellechea (1823-1870).
Habian contraido matrimonio el 14 de mayo de 1815. Fue
la heredera de la quinta, cuyo resto de la propiedad Juan
Martin habia comprado a sus cuñados.
"Por
fin, siendo -según propia definición- un
"viejo cotorrón" de 39 años, casó
con María Calixta Tellechea, de tan sólo
14 años: en coincidencia ciertamente novelesca,
la niña era hija de un vasco godo a más
no poder, Francisco de Tellechea, a quien Juan Martín
-junto a los triunviros Chiclana y Rivadavia, mucho más
feroces que él en la represión- había
ordenado fusilar doce años antes por sumarse a
la conspiración realista de Martín de Alzaga..."
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