Prilidiano
Pueyrredon (1823-1870)
El
gran retratista
Hijo del General Juan Martín de Pueyrredon, fue el
precursor de la pintura argentina. Su vida y su obra
Por Camilo Aldao
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El
general Juan Martín de Pueyrredon contaba con 46 años
de edad cuando decidió alejarse de todo tipo de actuación
militar o política. Vivía ya retirado con su
mujer María Calixta de Tellechea cuando, a los ocho
años de casados, el 24 de enero de 1823, nació
su único hijo.
Una
creencia generalizada en la época predecía desgracias
a quien no fuera bautizado con el nombre que el Santoral de
la Iglesia Romana disponía para ese día. Fue
así como el futuro gran pintor y arquitecto llevó
el extraño nombre de Prilidiano. Su padre era hombre
ilustrado y cultivado en buenos libros y su experiencia civil,
militar y diplomática le daba una cultura como la de
pocos en esa época. Su madre era hipocondríaca
y de carácter sombrío.
El general, desde el nacimiento de su hijo, se dedicaría
esmeradamente a su educación. Muy relacionados con
toda la sociedad de su época, los Pueyrredon eran muy
amigos de los Ortiz de Rozas, entre otros miembros de la sociedad
porteña. Sin embargo, los futuros avatares en que que
caería la situación política del país
distanciarían a las dos familias.
Prilidiano
había cursado su primaria en el Colegio de la Independencia,
pero, a los doce años de edad, sus padres deciden irse
del país, con la excusa de darle una educación
adecuada. Poco se sabe de su estadía en París,
entre 1835 y 1841. Pero es un hecho que en 1841, la familia
Pueyrredon desembarca en Río de Janeiro, donde vivirían
durante tres años. |
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Prilidiano
Pueyrredón (autorretrato)
Arquitecto,
paisajista, y pintor, nació en el año 1823
en Buenos Aires. En el año 1844 inició sus
estudios de arquitectura en París regresando al
país en 1849. Comenzó su actuación
como retratista y pintó entre muchos otros a su
padre.
En
1850 trazó los planos de la Quinta Azcuénaga
en Olivos (hoy Quinta Presidencial). En el año
1851 pintó el famoso cuadro de Manuelita Rosas,
y en el año 1856 reformó la Pirámide
de Mayo y restauró la Capilla de la Recoleta.
En
el año 1857 participó de la reforma del
Templo de Quilmes y le encargan el boceto de la carroza
fúnebre de Rivadavia.
En 1861 proyectó el puente de Barracas sobre el
Riachuelo y luego se fue a vivir con su madre a la quinta
de Cinco Esquinas en Buenos Aires, donde falleció
en el año 1870. Se lo considera el pintor argentino
más importante del siglo XIX.
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| ¿La
razón? Rosas había decidido expropiar los
bienes de todos los ciudadanos franceses y de aquellos que
tuvieran ascendencia de ese origen -los Pueyrredon entre
ellos-, a raíz del conflicto que en ese momento existía
con Francia. Los contactos que el general tenía en
los puestos gubernativos argentinos evitaron la expoliación
de sus bienes.
A
todo esto la sociedad carioca vivía un aire de libertad
y de florecimiento de las artes y Prilidiano había
de tener allí sus primeros contactos con la pintura.
Grandes pintores franceses bonapartistas se habían
exiliado en esa ciudad y, mientras Buenos Aires se ensombrecía
culturalmente, Brasil tenía un emperador liberal
que portegía las labores de la inteligencia. Los
Pueyrredon, solucionados sus problemas en 1844 se vuelven
a embarcar a Francia, para que el joven Prilidiano inicie
sus estudios de arquitectura.
Su
padre había tenido el buen juicio de apoyar la carrera
que su hijo eligió de acuerdo con su vocación,
aquella que provocara goce a su espíritu. En esa
época, Prilidiano tenía 22 años, y
las horas que sus estudios en el Instituto Politécnico
le dejaban libre las dedicaba a la pintura.
En tres años terminaría su carrera. Era hora
de volver. Había conocido, con otros amigos, como
Nicolás Albarellos y Santiago de Calzadilla, la libertad
que se vivía en París y eso les traería
en el futuro comentarios maledicentes de la pacata sociedad
argentina de su época, que tejía todo tipo
de versiones sobre su dudosa moralidad. En su época
se sospecharía de su retraimiento, de sus rarezas
y se decía que Prilidiano componía obras lascivas.
Se lo llegó a describir como un hombre recluído,
casi parapetado en la casa paterna de San Isidro, donde
teóricamente daba rienda suelta a los negros humores
de su erotismo. Según esas versiones, en aquel retiro
pecaminoso se negaba a veces a ver a nadie -incluyendo la
servidumbre-, y él mismo subía su comida con
una cesta atada al extremo de un cordel. Mucho de falso
había en todas esas teorías, pero era la reacción
típica y entendible de esa sociedad cerrada de mediados
del siglo XIX frente a aquellos que venían con ideas
más liberales desde Europa. La desconfianza a lo
de afuera, el temor al artista. |
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Prilidiano
Pueyrredón. Retrato de Cecilia Robles de Peralta
Ramos y su hijo Jorge, 1861
óleo s/tela, 180 x 136 cm. Museo Nacional de Bellas
Artes. Buenos Aires
Cecilia
Robles Olavarrieta, habia nacido en 1826.
Fue esposa de Patricio Porcel de Peralta Ramos (1814-1887)
fundador de Mar del Plata.
Tuvo con el, 16 hijos
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| Pero
habían pasado 15 años desde su partida de Buenos
Aires, y el general había decidido a 'venir a morir
entre los suyos, entre sus paisanos'. Y al año siguiente
moriría en su quinta de San Isidro. Prilidiano, en
tanto se convertiría en precursor de la pintura argentina.
Su
obra pictórica sería tan numerosa como documental.
Esencialmente un gran retratista, dejó para siempre
las imágenes del tiempo que le tocó vivir. Retrató
la sociedad de su época, reflejándola en la
continencia de sus damas, el recato elegante de sus niñas,
el decoro de los prelados y el porte severo de los juristas.
El
retrato que hiciera de su padre fue su obra capital en intensidad
psicológica. Como arquitecto, hizo los planos que Miguel
de Azcuénaga le encargara para su quinta de Olivos
-hoy quinta presidencial-, y proyectó la urbanización
de la Plaza de la Victoria. En 1854 diría: "Me
encuentro al frente de casi todas las obras públicas
que se van a hacer".
Prilidiano tenía don de gentes, sabía de música
y cultivaba también las letras. Dominaba a la perfección
seis idiomas.
Parafraseando
un antiguo trabalenguas español, decía de sí
mismo: "Yo me llamo Pedro Pablo Prilidiano Pueyrredon,
pobre pintor que pinta cuadros por pocos pesos", dejó
también reflejado en su obra el mundo rural, que tanto
conocía: el ombú, la llanura, el bajo de San
Isidro, carretas y criollos que quedarían también
inmortalizados bajo su pincel. Murió soltero, después
de haber tenido una desilución amorosa con Magdalena
Costa, prima y vecina suya de San Isidro. Sin embargo, dejaría
una hija en Cádiz, cuya madre fue una sencilla muchacha
de pueblo gaditana.
Y un pensamiento: "Cada uno tiene una misión
que cumplir en el mundo; la mía es el olvido de mí
mismo en favor de los seres amados que me rodean".
El 3 de noviembre de 1870, un año después que
su madre, dejaba de existir en Buenos Aires. |
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Retrato
de Julia Sagasta Isla de Quirno de Prilidiano Pueyrredón.
Este oleo, fechado en 1865, fue incluido en la "Gran
Subasta del Bicentenario" del Banco Ciudad de Buenos
Aires en mayo de 2010.
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SEMBLANZA DE UN ARTISTA
«Por
motivos políticos, la familia de Prilidiano Pueyrredón vivió
fuera del país entre 1835 y 1849, primero en Burdeos, luego
en Río de Janeiro, y por último, en París, donde el futuro
artista obtuvo el diploma de ingeniero. De nuevo en Argentina,
Prilidiano Pueyrredón pinta el retrato de Manuelita Rosas
(1851). Unos amores contrariados lo llevan otra vez a Europa:
se instala en Cádiz, durante dos años y medio. Vuelve a Buenos
Aires, en 1854, y hasta su temprana muerte alterna la pintura
con sus actividades de ingeniero, arquitecto y urbanista.
En
esta década y media realiza 223 obras; 137 de ellas son retratos,
género entonces de moda, en el que descuella. Pero Prilidiano
Pueyrredón supo revelarnos también, con un naturalismo teñido
de hálitos románticos, el vasto, insondable paisaje de la
pampa y el de la costa del Río de la Plata, con sus pueblos,
sus habitantes y sus costumbres. Fue Prilidiano Pueyrredón
el primer pintor de desnudos femeninos en el Río de la Plata.
El
historiador José María Lozano Mouján sostuvo, sin indicar
fuente, que el propio artista destruyó casi todos los óleos
y dibujos, los cuales, según él, eran muchos. Hasta donde
se sabe, sólo se conservan dos: El baño, aquí presentado,
y La siesta, dos telas ejecutadas hacia la mitad de la década
de 1860. En estas obras -y quizás en otras-, la modelo es
el ama de llaves del pintor.
Aunque nunca fueron exhibidos en público, estos trabajos suscitaron
en su momento el mayor escándalo en Buenos Aires, en cuya
sociedad el artista gozaba de alto prestigio. Sus obras de
notable calidad pictórica, llenas de desenvoltura, y así lo
reconoce Eduardo Schiaffino en su historia del arte argentino,
publicada en 1910, aunque reprocha al autor haber 'cedido
a bajas preocupaciones' y hecho 'abdicación de su inteligencia'.»
Articulo
de La Nacion, Galeria de Arte |
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Retrato
de Santiago Calzadilla, 1859 - Oleo sobre tela de Prilidiano
Pueyrredón, se encuentra en el Museo Nacional de
Bellas Artes.
Santiago
Calzadilla fue militar del Ejército Argentino y,
socialmente, se destacó como gran conversador y pianista
en reuniones del Club que presidiera su padre, en el Tigre
Hotel y en las tertulias caseras que acostumbraban darse
entre la alta burguesía porteña de la época.
Fue autor del conocido libro "Las beldades de mi tiempo"
Fue
en su «Quinta Calzadilla», una muy lujosa casa
veraniega en el Tigre, que aún hoy se conserva en
la calle Liniers 723 de esa ciudad por donde pasaron conocidos
personajes de la Argentina de fines del siglo XIX. Entre
ellos, en 1859, residiendo una temporada, Prilidiano Pueyrredón,
que pintó en esa casa, los retratos de Calzadilla,
su esposa y varios otros óleos que actualmente se
atesoran en el Museo Nacional de Bellas Artes.
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