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| LA
TRISTE HISTORIA DE AMALIA PELLIZA PUEYRREDON |
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INAUGURACION
DE LAS OBRAS DEL HOSPITAL DURAND
"Despues
de largos años y de luengas discusiones, se inauguro,
por fin, el domingo proximo pasado, la colocacion de la piedra
fundamental en el terreno en que debe elevarse un hospital,
debido a la filantropica intencion y dinero del doctor don
Carlos Durand.
Fue
alla en la calle Gaona esquina a la de Campichuelo.
Y decimos luengas discusiones y largos años, porque
a pesar de que la clausula testamentaria es terminante, no
faltaron ergos, y distingos con el loable objeto, sin duda,
de que la voluntad del difunto se cumpliera con toda la estrictez
posible.
Y
para ello, ha bregado energicamente el albacea testamentario,
señor don Gabriel Tapia.
Era
el doctor Durand un caracter singular.
Recibido de medico en aquella epoca en que vivia la Santa
Federacion y morian los salvajes unitarios, fue siempre un
facultativo ejemplar, de los que asistian a sus visitas, no
como los de hoy en comodos carruajes, sino en incomodos jamelgos
de sobrepaso.
Despues
fue hombre publico, diputado, senador.
Y despues se retiro a la vida privada, sin dejar rastro prominente.
Y alli empieza la faz mas curiosa de su existencia.
Rico,
relativamente muy rico, vivia en la mayor modestia en su casa
de la calle Corrientes: en aquella especie de aislamiento,
los unos lo consideraban un misantropo, los otros un usurero,
los de mas alla...
Pues,
nada de eso; el doctor Carlos Durand pasaba sus ultimos años
haciendo todo el bien posible.
En
el misterio, en el mas profundo misterio, repartia las rentas
de sus cuantiosos bienes entre los menesterosos y acudia a
los pobres enfermos sin aceptar jamas ninguna clase de gratificacion"
Revista
Caras y Caretas del 26 de junio de 1909 |
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| "El
padrino de la fiesta, don Gabriel Tapia, leyendo su discurso" |
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"La
señora Maria Luisa Posadas de Tapia, madrina; arzobispo
monseñor Espinosa, que bendijo la piedra fundamental;
el intendente Guiraldes y demas concurrencia que asistio
al acto"
El
acto finalizó con la entrega de medallas recordatorias
las cuales tenían impresas en el anverso la efigie
del Dr. Durand y en el reverso una leyenda que decía
"Dejó sus bienes para construir el Hospital"
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En
la revista Caras y Caretas del 23 de marzo de 1912 asistimos
al acto de entrega del hospital, vemos al Sr. Gabriel Tapia,
albacea del Dr. Carlos Durand, "momentos despues de
hacer entrega del hospital del mismo nombre al intendente
municipal, Dr. Joaquin Anchorena, el dia 19 del corriente"
El
día 18 de marzo de 1912, el albacea testamentario
Señor Tapia hizo entrega del hospital a la comuna,
siendo Intendente Municipal el Dr. Joaquín S. de
Anchorena y Director de la Asistencia Pública el
Dr. Horacio Piñero. En este acto, el Sr. Villier
Tapia -hijo de don Gabriel y a su vez, inspector de las
obras - procedió a entregar las llaves del edificio
(se recuerda la anécdota que estas llaves, inmediatamente
se perdieron y no volvieron a ser encontradas jamás,
como si premonitoriamente este hecho significara que las
puertas del Hospital Durand, no se cerrarían "in
saecula saeculorum en (por) los siglos de los siglos».
A
pesar de estar prácticamente terminado, las obras
se extendieron hasta que por fin, el día 28 de abril
de 1913, fue habilitado, recibiendo sus primeros pacientes
- todos hombres, por expresa disposición testamentaria
del Dr. Durand - provenientes de la estación sanitaria
San Carlos Norte.
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INAUGURACION
DEL HOSPITAL DURAND
"Sin
solemnidades ni festejos especiales fue inaugurado y abierto
al servicio publico durante la semana pasada, el nuevo Hospital
Carlos Durand, situado en uno de los mas populosos barrios
del oeste de la capital, y destinado a prestar grandes e importantes
servicios.
Se
trata de un establecimiento montado segun los recientes progresos
en el ramo, y que esta en condiciones de responder a lo que
de el se espera, tanto por la amplitud y comodidad de sus
instalaciones, como por el punto donde esta situado y del
que es tributario todo un populoso barrio porteño.
Habiase
preparado un festival a proposito de esta inauguracion, pero
la direccion de la Asistencia Publica resolvio suspenderlo
y declarar inaugurado el hospital de hecho y comenzando en
seguida el traslado de enfermos, con lo que se logro evitar
la aglomeracion de estos en otros hospitales."
Revista
Caras y Caretas del 3 de mayo de 1913 |
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Al
fallecer el Dr. Durand, el albacea testamentario don Gabriel
Tapia, informó a la Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires del contenido del legado. Se dispuso entonces,
que el Dr., José Penna se ocupara de encontrar un
predio acorde en este barrio que contaba solamente con una
Estación Sanitaria : la de San Carlos Norte. El Dr.
Penna, notorio higienista, consideró que la quinta
de Espeleta era la indicada, siendo adquirida de inmediato,
llamándose a licitación para construir un
hospital con capacidad para 220 camas y un presupuesto estimado
en 700.000. pesos.
Se
presentaron 9 proyectos que estuvieron expuestos en la calle
Malpú N' 12 y que dieron lugar a diversas controversias.
En definitiva, realizando el concurso en 1907, se adjudicó
la construcción de la obra al Ingeniero Alfredo R.
Buschiazzo.
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| Juan
Mignaquy y familia |
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| Vista
general del hospital tal como lucia en el año 1913 |
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Acto
en el Hospital Durand al colocarse una placa de bronce como
homenaje a la memoria de su fundador; vemos a medicos y
practicamentes y al doctor Perez leyendo su discurso
Revista
Caras y Caretas del 22 de julio de 1916
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"El
Hospital Durand, regalo del viejo medico filantropo doctor
Carlos Durand, fallecido hace veinticinco años, despues
de una larga vida de sacrificios.
El
doctor Durand habia actuado en Buenos Aires como «medico
de los pobres» desde el tiempo de Rosas.
Recorria a caballo, las casas de sus enfermos.
Ahorraba
desesperadamente, pues se habia propuesto, siendo muchacho,
construir un hospital.
Cuando
murio, su albacea testamentario, señor Gabriel Tapia,
encontro en el ropero del extinto, un millon de pesos moneda
nacional, con este simple rotulo: «Economias de toda
mi vida para construir un hospital».
Don
Gabriel Tapia, cumplio al pie de la letra su mandato, construyendo
el Hospital Durand, de la calle Gaona.
Actuaron como padrinos de la inauguracion, el propio señor
Tapia y su esposa, doña Maria Luisa Posadas de Tapia."
Juan
Jose de Soiza Reilly, revista Caras y Caretas del 21 de abril
de 1934 |
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