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Garden
Party en la Quinta de Pearson
"Dió
una nota social por todo extremo brillante, el garden party
del domingo, en la quinta de Pearson, en San Fernando, celebrado
a beneficio del hospital de la localidad.
La
gran concurrencia de gente menuda, recorriendo con bullicio
las avenidas de la quinta y aplaudiendo las cosas extraordinarias
del guignol, no fué lo menos notable de la tarde.
Los
kioskos y las rifas presentaban grupos de mucha animación,
dominados por la elegante silueta de las damas encargadas
de atenderlos.
El
garden party satisfizo la espectativa (sic) social, despertada
por él, y quedará consagrado como la fiesta
primaveral del año.
La
animación fué en aumento desde media tarde,
y llegó a su apogeo en las últimas horas, con
la afluencia de nuevas familias"
Caras
y Caretas del 25 de noviembre de 1911 |
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| Vista
general del exitoso garden party organizado por los Pearson
en su quinta de San Fernando a beneficio del hospital de
la localidad |
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Vemos
a la elegante señora Celina Pearson de Piñero
Sorondo
Celina
Pearson Hale era hija de John Fish Pearson Fisk y de Isabel
Hale de Diego Bidondo, nacida en 1842.
Casó con Miguel Piñero Sorondo teniendo cuatro
hijos: Jorge, Eleonora, Miguel y Carlos |
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| Los
chicos (y los grandes) hechizados por el espectáculo
del guignol |
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La
señora de Klappenbach, muy activa en su venta de
boletos para la rifa
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La
simpática Julieta Sansinena de Meyer Pellegrini al
frente del concurrido -y suponemos entre los de más
éxito- kiosko de champagne
Julieta
Margarita Sansinena Luro era muy joven, había nacido
en 1880 y lamentablemente moriría muy joven, en poco
más de tres años, el 27 de junio de 1914.
Estaba casada desde el 15 de julio de 1903 con Carlos Ernesto
Meyer Pellegrini, fallecido el 5 de junio de 1944.
Colaboradora
de obras benéficas, fue secretaria auxiliar del Patronato
de la Infancia.
Era hija de Francisco Sansinena Jacquemand (1848-1898) y
de Agustina Luro Pradere (1858-1946)
Su
esposo, fué abogado, Diputado Nacional, Vocal del
Consejo de Educación, Ministro de Obras Públicas
de la Nación e Interventor Nacional de la Provincia
de Buenos Aires, entre otros importantes cargos.
Ya
viudo, contraería nuevas nupcias con Dora Ursula
Seeber Agrelo, nacida en 1891, el 8 de mayo de 1918 en la
Basílica de Nuestra Señora del Socorro; sin
tener descendencia en ambos matrimonios
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| EL
HOSPITAL, POR FIN UNA FELIZ REALIDAD
Orígenes:
La idea de la construcción de un hospital en nuestra
localidad, fue concebida hacia 1870, por Dª Petrona Villegas
de Cordero que, junto con una comisión de vecinos notables,
fundó la "Sociedad de Auxilio de Pobres",
en 1884. Esta comisión, fue la que se ocupó
de gestionar ante las autoridades la cesión del terreno,
y la obtención de los fondos necesarios para la construcción.
Luego de su fallecimiento, en 1894, se hizo cargo del proyecto,
la Conferencia de san Vicente de Paul.
Durante la gestión de la Sra. Artemia Albarracín,
en 1901 fue colocada la piedra fundamental del Hospital.En
1906 se iniciaron las obras de construcción, sobre
un proyecto de tres pabellones de internación, uno
de hombres y otro de mujeres, de 22 camas cada uno, y otro
de niños, de 10 camas.
Inauguración
El 5 de marzo de 1911, fueron inauguradas las primeras obras,
con la presencia del Sr. Gobernador General José I.
Arias, en calidad de padrino, la Sra. Teresa Quintana de Pearson,
como madrina, el Subsecretario de la Gobernación Don
Julio Arias y el Sr. Intendente, Don Alfredo Rodríguez;
oficiándose una misa a cargo del Sr. Nuncio Apostólico,
Monseñor A. Locatelli y el Pbro. Maximino Pérez,
cura párroco de San Fernando.
Por ordenanza municipal, se hizo cargo de la Dirección
y Administración del Hospital la Comisión de
Damas de Caridad, presidida por la Sra. Angélica G.
de Mansilla, que procedió a la designación del
plantel profesional del mismo.
Primeras
Instalaciones:
Visto desde el frente, el hospital contaba con un cuerpo central
destinado a las oficinas de administración, comedor,
farmacia, dispensario y sala de electricidad; a la izquierda
la capilla y el departamento de las Hermanas de la Caridad
y de enfermería; luego cocina y demás dependencias.
El pabellón de internación era de 30 mts. de
largo por 10 mts. de ancho, dotado de 12 camas. Contiguo a
éste, una moderna sala de operaciones, salas de esterilización
y desinfección, y baños.
Al fondo del terreno se encontraban el lavadero, local para
la ambulancia, y anfiteatro para autopsias.
El Hospital en marcha
Desde entonces, el Hospital de San Fernando fue el principal
referente de la atención de la salud en el municipio.
En la década del ’50, el Hospital pasó
a depender de la Provincia de Buenos Aires.
Desde entonces, y hasta 1983, se realizaron modificaciones
edilicias parciales, que no respondían a ningún
programa.
En los años posteriores, el hospital fue adquiriendo
un perfil tecnológico y académico, generándose
cambios positivos en su estructura funcional, que sentó
las bases del actual Hospital. Sobre la base de un proyecto
arquitectónico de la década del ochenta que
quedara inconcluso, sobre el esqueleto de hormigón
se construyeron las áreas de Laboratorio, Morgue, Guardia
y Consultorios externos, inauguradas en 1993.
En 1996 comienzan las obras de construcción del Área
de Internación Indiferenciada para los pacientes de
Cirugía, Clínica Médica, Neurocirugía,
Traumatología y Urología, que se inaugura en
octubre de 1997, con 78 camas distribuidas en 26 habitaciones
con baño privado en el 1er piso de la mencionada estructura.
Dada la creciente demanda de atención, y que nuestro
hospital es centro de referencia de Neurotraumatología
del corredor norte del GBA, nuestro hospital fue incluido
en un programa en el ámbito nacional: el Programa de
Reforma del Sector Salud (PRESSAL) y seleccionado como hospital
piloto para modelo de gestión de Hospital Descentralizado.
El Nuevo Hospital
Esta nueva remodelación, no sólo incluye reformas
edilicias, sino un cambio en la filosofía, ya que el
enfoque de la salud, se dirige, no ya a la enfermedad en sí,
sino a la persona misma, considerando al usuario en un todo
indivisible, poniendo el Hospital a su disposición
un equipo multidisciplinario formado por personal profesional,
técnico y administrativo. |
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La
señora Delia Alvear de Ocampo ocupada en vender a
los niños boletas para el té
Delia
Carmen Isabel de Alvear Fernández Coronel había
nacido el 21 de septiembre de 1872 y fallecería el
21 de septiembre de 1943.
Eran
sus padres, Emilio Marcelo de Alvear Sáenz de la
Quintanilla (nacido en 1817) y de Adela Fernández
Coronel.
Siendo, por lo tanto, nieta directa del General Alvear.
Contrajo
matrimonio con Narciso Marcelo Ocampo Beláustegui
(1873-1942) el 5 de julio de 1898 teniendo cinco hijos:
Clara Tomasa (1901-1988), Delia Carmen, nacida en 1903;
Elena María Carlota, nacida en 1905; Narciso Emilio
(1908-1993) y José León (1910-1992)
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Emblemas
augustos del siglo XIX vemos al doctor Ortiz de Rosas y
su señora
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En
animada charla vemos a las señoras de Robirosa y
Teodelina Lezica de Uriburu.
Teodelina
María Florencia Josefa del Carmen Lezica Alvear había
nacido el 12 de febrero de 1876.
Moriría el 10 de noviembre de 1967.
Era hija de Luis Ricardo Lezica Thompson (1840-1901) y de
Teodelina de Alvear Fernández Coronel (1848-1928)
casados desde el 16 de marzo de 1875.
Casó
el 14 de mayo de 1900 con Francisco Juan Marcial Uriburu
Uriburu, sin tener descendencia.
El
padre de Teodelina, era Luis Ricardo; hijo de José
Faustino Lezica Vera (1798-1845) y de Florencia Thompson
Sánchez de Velasco (1812-1902); hija de la célebre
Mariquita y Martín J. Thompson.
Por
su parte, su madre, Teodelina de Alvear Fernández
Coronel; era hija de Diego de Alvear Sáenz de la
Quintanilla (1825-1887) y de Teodelina Fernández
Coronel, es decir, nieta del General Alvear.
(1871-1940)
era sobrino nieto del coronel Evaristo Uriburu.
Fué ministro de Gobierno bonaerense; diputado nacional
y destacado periodista.
Nacido en cuna de oro, gozador de la vida, culto, refinado,
viajero incansable, muy lector y amante de la música,
nada de esto pudo contener su pasión por el periodismo;
pero no por aquel de gran empresa, que se dice independiente
y depende de sus avisadores - expresión del capitalismo
internacional -, sino por el suyo personalísimo:
el de El País, La Mañana y La Fronda, políticamente
comprometido, dispuesto en todo momento para el debate,
punzante, burlón, lleno de gracia, desleguado a veces,
sin caer en chabacanería. Por esa pasión de
hacer imprimir una plana que publicara diariamente sus ideas,
sus simpatías o antipatías - con ingenio o
violencia, según los casos - Uriburu se fundió
en varias oportunidades, disipó su fortuna y tuvo
que soportar el acosamiento de sus acreedores. Mas las bancarrotas
no lo escarmentaron jamás, y a cada revés
económico respondió con la fundación
de un nuevo diario, de ninguna manera para rehacerse de
las pérdidas sufridas, con avisos o subvenciones
oficiales; unicamente para volver a la lucha, en ocasiones
completamente solo.
Fué
él quien bautizó a Yrigoyen como "El
Peludo"
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Con
sofisticados sombreros à la page, vemos las señoras
Celina Sansinena de Jantus, Piñeiro de Klappenbach
y a las señoritas de Klappenbach y Raquel Rodríguez
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Muy
joviales y derechitas vemos a las señoritas de Lobos,
Pallet, Martín y Herrera, Martínez, Castillo
y Lynch
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Niñas
tímidas: De Rache Peuser, Risso, Molina, Bidau, Jacobé,
Klappenbach, Pearson y Piñeiro
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El
"garden party" criollo: Alors On Danse un pericón
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