"La
culta sociedad argentina que está siempre dispuesta
cuando se trata de agasajar a un huésped, a contribuir
con todos sus medios para hacerle mas grata su estadia entre
nosotros, se dio cita el martes pasado en el Tigre, para presenciar
las regatas organizadas por la Liga Naval Italiana, en honor
de su alteza el príncipe Luis de Saboya.
Aunque
de por si es encantador el sitio donde se verifican las
regatas, se vio realzado por un conjunto de bellezas que
hacian honor a la mujer argentina.
Todos
los clubs de regatas instalados en el Tigre, se habian embanderado
en honor del huesped, encontrandose concurridisimos de 'yachtmen'
y de familias especialmente invitadas a la fiesta.
A
las 3,10 hora indicada para la partida del tren oficial,
en el Retiro era imposible dar un paso.
Durante
el trayecto, el príncipe fue vitoreado en todas las
estaciones; al llegar al Tigre, se le hizo una ovación
entusiasta y millares de manos saludaron al distinguido
huésped, mientras las bandas de musica lanzaban al
aire los acordes de la marcha real italiana.
La
terraza del Tigre Hotel era el punto de reunión indicado
para las familias e invitados especiales.
En
el rio Lujan, multitud de embarcaciones se paseaban llevando
a su bordo niñas encantadoras.
La
numerosisima concurrencia esperaba ansiosa el momento de
las regatas; se habia estacionado en las pintorescas margenes
del rio a lo largo de la cancha.
En
el palco oficial, instalado en el balcón del salón
de conciertos, tomaron colocacion el principe, el presidente
de la república, el conde Bottaro Costa y el marqués
Carlos Morra, presidente de la Liga Naval Italiana; el intendente
Casares y las familias de Devoto, Pellerano, Mihanovich,
Visconti Venosta, Gioia y otras.
Despues
de hacerse oir por las bandas, la marcha real italiana y
el himno argentino, el publico estallo en una colosal salva
de aplausos y las sirenas de todos los vaporcitos ensordecieron
el ambiente; en seguida dieron comienzo las regatas las
que tuvieron un exito grandioso.
Al
correrse la carrera para botes de buques de guerra, el segundo
comandante del Liguria protesto «alegando no haberse
cumplido las disposiciones del programa», replicando
el comandante Muscari «que en las condiciones establecidas
no habria inconveniente en rectificar cualquier error y
anular la regata para correrla de nuevo».
FElizmente
este incidente no ha tenido consecuencias y continuó
desarrollándose el programa con un espléndido
resultado.
Como
final de la fiesta la concurrencia fue obsequiada con un
banquete."