El
menú inaugural del Bristol, preparado por personal
traído de Europa, fue servido el 8 de enero de
1888 e incluía variados platos creados especialmente;
el último almuerzo fue servido el 14 de abril de
1944.
Ambas
fechas marcan no sólo la historia de un hotel;
también resultan significativas para delinear algunos
hitos en la trayectoria histórica que va desde
el veraneo balneario de las elites de fines del siglo
diecinueve hasta el turismo de masas del siglo veinte.