ROSARIO
DE LA FRONTERA
LA TEMPORADA BALNEARIA
"Estamos
en la época en que Buenos Aires se expande por toda
la República, llevando su nota de distinción
y de elegancia a todos aquellos parajes donde la gente pudiente
tiene seguridad de encontrar un clima suave y comodidades
que no le hagan extrañar el confort del hogar porteño.
El
Paraguay, con su naturaleza tropical, sus bosques de bananos
y sus arboledas seculares, y Rosario de la Frontera con sus
baños termales y la benignidad de su clima, atraen
a si la concurrencia de los que buscan templar sus nervios
o buscar un descanso a la vida turbulenta de los negocios.
En
la lejana estación termal se ha dado cita este año
un grupo numeroso de familias porteñas, y es con algunas
de ellas que hemos formado la interesante vista fotográfica
que ofrecemos.
Según
noticias que recibimos, reina la mayor alegría en el
balneario, y los turistas hacen excursiones animadísimas
a Salta y Jujuy, requisando las pieles de chinchilla que traen
los indios de la Puna, las jugosas chirimoyas y el mejor café
que se produce en la región.
La
competencia de precios en todo lo que puede ser un recuerdo
de viaje, es inaudita: los comarcanos, de acuerdo, hacen pagar
la hospitalidad a los viajeros porteños como si se
tratara de reyes.
La
novedad del medio, las circunstancias anormales de la vida
en el balneario, transforman a los hombres, viéndose
algunos, conocidos como incapaces de la menor falta de juicio
cuando se trata de dinero, entregados a verdaderos derroches
inauditos, como son los de pagar veinte peseos por el alquiler
de un burro casi ánima o cincuenta por el esqueleto
de un cabrito".
Caras
y Caretas del 9 de septiembre de 1899 |