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| LA
COMPAÑIA GUERRERO-DIAZ DE MENDOZA
En
1906 llegan a Buenos Aires dos glorias de la cultura española:
María Guerrero y Jacinto Benavente.
María
Ana de Jesús Guerrero Torija, había nacido en
Madrid en 1867, falleciendo el 23 de enero de 1928 en la misma
ciudad.
Falleció
a consecuencia de un ataque de uremia, tan sólo siete
días después de tener que suspender los ensayos
del que sería su siguiente estreno: Doña Diabla,
de Luis Fernández Ardavín.
Célebre
actriz dramática española, muy vinculada a la
Argentina, en estas imágenes la veremos durante su
visita al país, junto a Jacinto Benavente (1866-1954)
reconocido dramaturgo y director, guionista y productor, quien
recibiría el Premio Nobel de Literatura en 1922, en
su primera visita a Buenos Aires.
Imágenes
de Caras y Caretas del 9 de junio de 1906 |
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Las
señoras Maria Guerrero, Nieves Suarez y Maria Cancio
a bordo del "Ile de France"
Repetiría
en sucesivos años varias giras por Latinoamérica
(1908, 1910, 1914...), recalando especialmente en Uruguay
y Argentina. En la ciudad argentina de Córdoba, fue
una de las inauguradoras del Teatro del Libertador San Martín
(llamado en su época Teatro Rivera Indarte); en Buenos
Aires inauguró el Teatro Avenida e hizo donativos
para que se construyera el que es hoy llamado Teatro Nacional
Cervantes. En 1925 actuó en en la Manhattan Opera
House de Nueva York.
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"Señoras
Cancio, Suarez, Guerrero, Rosa, señor Cayuela e institutrices"
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Maria
Guerrero, Fernando Diaz de Mendoza y sus hijos
Guerrero
se había casado el 10 de enero de 1896 con el actor
Fernando Díaz de Mendoza, un aristócrata y
Grande de España arruinado, con el cual estableció
su propia compañía teatral, en la que se integrarían
grandes nombres de la escena española del primer
tercio del siglo XX: María Fernanda Ladrón
de Guevara, Catalina Bárcena, María Cancio,
Emilio Thuillier, Elena Salvador, Josefina Blanco, Emilio
Mesejo, Felipe Carsi, Alfredo Cirera, Hortensia Gelabert,
Pedro Codina, Luis Medrano...
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| "Don
Jacinto Benavente, distinguido dramaturgo español,
anotando sus impresiones de viajero"
Jacinto
Benavente (1866-1954) escribió más de un centenar
de obras dramáticas donde reflejó de forma brillante,
humorística e inteligente la sociedad de su tiempo.
Durante el año 1906, Jacinto Benavente realizó
su primer viaje a Buenos Aires. En Argentina se le recibió
cálidamente y su obra deslumbró dentro del fervor
por un teatro por aquella época incipiente en este
país.
En el año 1912 fué nombrado miembro de la Academia
de la Lengua de número.
Años
después, en 1909, publicó su obra mas famosa:
- Los intereses creados, una comedia que muestra otra visión
del mundo, pesimista y escéptica.
En el año 1922, le fué otorgado el Premio Nobel
de Literatura.
Jacinto Benavente escribió unas 130 obras dramáticas
(Fuente:
http://solo-biografias)
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La
señora Maria Guerrero y los señores Jacinto
Benavente, Diaz de Mendoza, Laferrere, Soria y actores de
los teatros Español de Madrid y Nacional en la funcion
en honor de don Jacinto Benavente.
María
Guerrero estrenó, entre otras, obras de los Premio
Nobel de Literatura Jacinto Benavente y José de Echegaray,
así como de Benito Pérez Galdós, Eduardo
Marquina, Valle-Inclán o los Hermanos Álvarez
Quintero.
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Don
Jose Santiago, Nieve Suarez, la Guerrero y Diaz de Mendoza
en el teatro Odeon
Abuela
paterna del actor Fernando Fernán Gómez, hijo
de Luis Fernando y la actriz Carola Fernán Gómez,
impidió el casamiento de los padres del pequeño
Fernando. Posterirmente Luis Fernando contrajo matrimonio
con María Guerrero López, sobrina de la actriz.
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| LA
VISITA DE LA COMPAÑIA EN 1899 Y EL ESTRENO DE LAS HIJAS
DEL MAR
En
septiembre de 1899 el público porteño aplaude
con entusiasmo "La hija del mar" en el teatro Odeón,
del autor Angel Guimera, escritor, poeta y dramaturgo español
de relevancia.
La obra es interpretada nada más ni nada menos que
por la compañía Guerrero-Díaz de Mendoza |
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Vemos
a la actriz Guerrero y a Díaz de Mendoza dando el
último repaso a la obra de Guimera
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Vemos
a Díaz de Mendoza y a los señores Granada,
Oyuela, Diego Alvear y otros habituales concurrentes a su
camarín. A la der. imagen de María Guerrero
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| NOTAS
TEATRALES
El estreno de "La hija del mar" en el Odeón
"Singular
y, para nosotros, lisonjera preferencia, la que ha dado el
ya insigne dramaturgo catalán don Ángel Guimerá,
al público bonaerense, para someter á su fallo
el estreno de su último drama, La Hija del Mar.
Sobria
y violentamente dramática la acción, bien hecha
y fácil, con la sólida trabazón de los
episodios realistas que Guimera elige para asuntos de sus
sombríos y recios dramas, La Hija del Mar fué
un éxito franco y completo, y volverá á
Europa consagrada para recibir el homenaje de la alta crítica.
La
ejecución fué amorosa y fiel —un primor
de verdad dramática, de propiedad escénica:
fué vivida la pieza, puede decirse sin hipérbole
que fué vivida por sus protagonistas la señora
Guerrero y Díaz de Mendoza, á cuya gentileza
castellana
debemos el poder presentar esta instantánea obtenida
de noche a la luz del magnesio y la de los interiores de camarin
donde los esposos artistas, momentos antes de levantarse el
telón con la emocionante expectativa
del estreno, repasan nerviosamente los papeles, con cuyo afortunado
desempeño habían de conquistar un lauro más
para su envidiable corona artística."
Imágenes
de Caras y Caretas del 16 de septiembre de 1899 |
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Vemos
la última escena del primer acto de "La hija
del mar". Arriba a la izq. imagen de Angel Guimará,
su autor
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| Ángel
Pío Juan Rafael Guimerá Jorge, nacido en Santa
Cruz de Tenerife, el 6 de mayo de 1845 y fallecido en Barcelona,
el 18 de julio de 1924 fue un escritor, poeta y dramaturgo
español.
Su
extensa obra, notable por unir a una apariencia romántica
los elementos principales del realismo, lo hizo uno de los
máximos exponentes de la Renaixença o "resurgimiento"
de las letras catalanas a finales del siglo XIX.
En
este caso, "La hija del mar" sería convertida
en ópera por Eugen d'Albert (Liebesketten, 1912).
Otra
de sus obras, "Tierra Baja" (Terra baixa) de 1907
daría pie a películas mudas en Argentina, Estados
Unidos y Alemania, donde en 1940 Leni Riefensthal dirigió
Tiefland, notable película estrenada en 1953.
En
su honor, el principal teatro de Santa Cruz de Tenerife lleva
su nombre (Teatro Guimerá), dicho teatro es además
el más antiguo de las Islas Canarias. También
fue nombrado hijo adoptivo de Barcelona.
Su muerte se produjo en Barcelona, el 18 de julio de 1924,
y tuvo un entierro multitudinario en el Cementerio de Montjuic. |
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DIEGO
DE ALVEAR Y EL DEBUT DE REGINA PACINI
En
una de las imágenes vemos a Diego de Alvear. En ese
mismo mes de septiembre de 1899 se hacían presentes
en el Politeama, el tenor Antonio Ceppi, el bajo Sr. A. Perello
Segurola y la celebrada Regina Pacini, en su primera interpretación
artística en Buenos Aires.
Regina
se había presentado en Montevideo, el 15 de julio de
1899 en el Teatro Solís.
El
programa en el Teatro Solís incluía Lucía
de Lammermoor, ópera de Donizetti a la cual los uruguayos
no eran particularmente afectos: la consideraban anticuada,
una suerte de reliquia lírica, sólo apta para
los trinos y gorgoritos de una soprano ligera. Regina eligió
esa ópera, desafiando el gusto de la época y
a un público poco complaciente.
El
crítico musical tituló su artículo simplemente
así: "¡DIVA!", publicada el 17 de julio
de 1899 en el diario El Día, de Montevideo. Una muestra
que sirve para comprender la fascinación que ejerció
Regina.
La
crónica revela algunos aspectos de Regina, que trascienden
lo meramente técnico: su aire aristocrático,
su elegancia y hasta su belleza. Esa noche, en el Teatro Salís,
había un argentino que constituiría el primer
paso de una historia de amor. En efecto, Diego de Alvear -primo
hermano de Marcelo- había quedado impactado y, cuando
fue presentado a la diva, puso la ciudad de Buenos Aires -próxima
etapa de la gira- a los pies de Regina. Y no era un eufemismo.
Diego,
perteneciente a la rama más rica de los Alvear, dueño
de una inmensa fortuna,
bon vivant y viajero, era capaz de tirar la casa por la ventana
con tal de cumplir
con su palabra.
Regina
conquistó a Buenos Aires con la misma rapidez con que
había cautivado a Montevideo. El empresario del Teatro
Politeama, Nino Bernabei, había apostado fuertemente
a ese debut porteño, en una época donde no existía
el sistema de abono y los cantantes cambiaban permanentemente
de repertorio –debían cantar hasta cuatro óperas-
para atraer al público. El Barbero de Sevilla fue el
vehículo perfecto para la diva: el papel de Rosina
parecía haber sido escrito para ella, a juzgar por
las ovaciones que se le tributaron, incluyendo las del presidente
Julio A. Roca y sus hijas.
Pero
vamos a omitir las críticas musicales y la reacción
de la sala esa noche: se produjo un hecho mucho más
importante y sutil que definiría la vida de Regina.
Después de la función, Diego de Alvear -a quien
había conocido en Montevideo- se dirigió al
camarín en compañía de su primo, Marcelo
de Alvear.
Regina,
décadas después, confesaría a Gastón
Federico Tobal los pormenores de ese encuentro. "Había
llegado a mí su cartel de buen mozo y conquistador
(se refiere, claro, a Marcelo). Pero le confesaré a
usted que no tenía interés en trabar nuevas
amistades, porque en temporadas como aquellas en las que los
empresarios, sin contar con abonos que les asegurasen una
entrada
previa, debían cambiar los espectáculos forzando
a las figuras principales a un continuo ensayo, el tiempo
me era poco para el estudio, porque sabrá, mi querido
amigo, que la inconsciencia de chiquilla que di muestra durante
mi presentación en Lisboa, habíase trocado en
continua zozobra. Mi audacia inicial me costó luego
dieciocho años de emociones y angustias. Marcelo -bien
lo sabe usted- era por demás atrayente, pero para halago
de una mujer corno yo, que no fue bonita, tenía bastante
con las propuestas de matrimonio que más de un apuesto
oficial ruso me hiciera en Varsovia, durante las temporadas
que allí canté, y, sobre todo, no olvidaba las
instancias reiteradas de dos gentilísimos caballeros
de la más rancia nobleza, el uno polaco, el otro italiano,
que me las repitieron durante muchos años"
"La
pasión de un aristócrata" de Ovidio Lagos |
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