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El
8 de enero de 1888, se inauguró el Hotel Bristol erigido
por una sociedad de veraneantes presidida por el Dr. José
Luro; se trataba de un lujoso edificio de tres pisos en forma
de E, con el que la ciudad adquiere gran renombre volviéndose
el sitio preferido de la burguesía y los hombres más
ilustres de Buenos Aires y todo el país. Con el hotel
se abrieron también las primeras ramblas de madera
y pronto las mujeres y los hombres más adinerados de
Argentina quisieron concurrir a la “Playa del Bristol".
Sumamente
exclusivo, el Hotel Bristol cobraba $ 15.- por día
y por persona, cuando un peón de policía percibía
un salario mensual de $ 55.- y un peón rural $ 30.-
mensuales.
A
su inauguración concurrieron entre otras personalidades,
el vicepresidente de la Nación, Carlos Pellegrini y
su esposa y... "cuenta la leyenda" que también
estuvo presente el último zar de Rusia, Nicolás
II; de hecho, varios sitios en Internet así lo afirman,
aunque sin brindar mayores precisiones.
Según
afirmaba en febrero de 1930 el periodista de Caras y Caretas,
Juan José de Soiza Reilly, el eminente educador Pablo
Pizzurno (1865-1940) le había confiado que efectivamente,
el joven Nicolás, por entonces de 19 años, heredero
del trono de Rusia, había hecho escala en Mar del Plata
como cadete del buque escuela de su patria; siendo él
y varios de sus compañeros a participar de la fastuosa
inauguración.
Pizzurno
los describió como "Un jovencito, muy pálido,
muy fino, muy rubio; que incluso firmó el acta de la
inauguración, sencillamente, con su nombre desnudo
de títulos".
Según
Pizzurno, "el zarevitz realizaba su viaje de instruccion
alrededor del mundo, por orden de su padre, Alejandro III"
Sin embargo, y según la información a la que
hemos podido acceder, los viajes al exterior del joven "Nicky"
comenzaron en 1890 con un viaje a Italia, Grecia, Egipto,
La India, Siam, Vietnam, Hong-Kong y Japón (noviembre
de ese año), llegando a Vladivostok el 13 de mayo de
1891; reuniéndose con sus padres el 4 de agosto de
1891 en Krasnoe Selo.
En
enero de 1893 visitaría Berlín, prosiguiendo
por Gran Bretaña (junio) y Dinamarca (agosto). En junio
de 1894 nuevamente visitaría Inglaterra hasta su casamiento
con Alejandra, el 14 de noviembre de 1894.
Luego de su coronación, el 14 de mayo de 1896 iniciaría
otra recorrida por Europa; visitas que se reanudarían
en los siguientes años.
Su
primer viaje al Medio Oriente, estuvo destinado principalmente
a alejarlo de la célebre bailarina de ballet, Mathilde
Kschessinskaya, la que había debutado con su delicado
'pas de deux' en "La Fille Mal Gardée", en
1890, presentación a la que concurrió la familia
imperial en pleno, inclusive, el futuro Nicolás II.
Kschessinskaya
deslumbró al zar Alejandro quien la invitó a
convertirse en "La gloria que engalanaría el ballet
ruso" ("Be the glory and adornment of our ballet.");
pero parece que aún más deslumbró a su
joven hijo.
No
contamos, por lo menos nosotros, registro alguno que vincule
a "Nicky" con estos confines; salvo claro está,
las relaciones diplomáticas y su visita en 1902 a la
fragata Sarmiento al arribo de ésta a San Petersburgo;
donde, por otra parte no consta registro de algún comentario
del zar sobre su presunta visita a la Argentina 14 años
antes.
Y
así surge el misterio: ¿Estuvo realmente Nicolás
en la inauguración del Hotel Bristol de Mar del Plata
en enero de 1888? ¿Se trataba realmente de él
o de otro gran duque o familiar? ¿Está comprobada
la visita del buque escuela ruso para esa fecha? y si realmente
hubo oficiales rusos en la inauguración, ¿De
quienes se trataba? ¿Confusión o una pícara
broma?, de escuchar a Pizzurno, podría consultarse
el acta de inauguración del famoso hotel... si es que
existe aún.
Surgen
estas dudas para solaz de nuestros lectores, quienes seguramente
tendrán algo valioso para aportar... |
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El
diálogo entre Juan José de Soiza Reilly y Pablo
Pizzurno sobre la visita del futuro zar Nicolás II
a Mar del Plata en 1888, según la revista Caras y Caretas
del 1 de febrero de 1930 |
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EL
ULTIMO ZAR DE RUSIA EN MAR DEL PLATA
"Frente
a la multitud compacta que va y viene en la Rambla, resulta
acariciante todo recuerdo viejo.
¿Cómo ha podido transformarse la antigua aldea
balnearia en esta gran ciudad maravillosa?
¡Admirable
creación la de Peralta Ramos y de Luro, ya que a
estos dos conquistadores corresponde la gloria del invento!.
-¿Sabe
usted -nos recuerda el gran educador Pablo Pizzurno- que
a la inauguración del hotel Bristol asistió
el último zar de Rusia, Nicolás II?
Verdad.
En aquellos días llegó al Río de la
Plata un buque escuela del imperio ruso.
El comandante fue invitado con la oficialidad y algunos
guardiamarinas a la inauguración.
Entre los cadetes había cierto jovencito, muy pálido,
muy fino, muy rubio.
Se llamaba Nicolás Romanoff.
Así
firmó en el acta de la inauguración, sencillamente,
con su nombre desnudo de títulos.
Era
el zarevitz, heredero del trono de Rusia, que realizaba
su viaje de instrucción alrededor del mundo, por
orden de su padre, Alejandro III.
Nicolás
Romanoff convirtióse más tarde en zar de Rusia
con el nombre de Nicolás II, siendo asesinado en
1918 por los soldados rojos de la Revolución".
Por
Juan José de Soiza Reilly; Caras y Caretas del 1
de febrero de 1930
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Nicolás,
a los 18 años; con esta imagen, se supone, el joven
habría despertado suspiros entre las damitas durante
la inauguración del Hotel Bristol
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EL
PENULTIMO
Cuando
Alejandro III, que detestaba toda suerte de agitaciones,
sintió que había llegado su último
momento, musitó una precipitada oración, se
despidió de su esposa y se marchó de este
mundo.
Su hijo, que tenía los ojos llenos de lágrimas,
se quedó desconcertado ante la celeridad con que
su fornido padre, en quien todos ellos buscaban apoyo, deslizaba
la pesada carga de sus anchas espaldas dejándola
caer sobre los flacos hombros de su heredero.
El
manto de Pedro el Grande descendió sobre un menudo
joven de veinticinco años, sincero, de hermosos ojos
de color gris azulado, que apenas sabía cuándo
era Pascua o Navidad.
"Ni
siquiera sé como debo dirigirme a los ministros,
Sandro, ¿qué es lo que «debo»
hacer?" -gemía, abrazado al compañero
de juegos de su niñez, su primo Alejandro.
Su
padre, como todos los hombres que son, mientras viven, los
pilares de seguridad del Estado, había dado muy poca
importancia a la sucesión.
Por un momento, pareció muy posible que el hermano
menor de Nicky, Jorge, pudiera reinar en lugar de aquél.
La
complaciente indiferencia de Nicky para con todas las cosas
que lo rodeaban desconcertaba aún a sus padres.
El joven Jorge, por el contrario, era un muchacho encantador,
lleno de vida y dotado de una sensisibilidad exquisita.
Pero
era muy débil.
Nadie se habría alegrado más que Nicky si
su hermano menor lo hubiera relevado de la fastidiosa necesidad
de asumir el poder supremo.
Sin
embargo, tal como sucedieron las cosas, Nicolás fué
inadvertidamente la causa de la muerte de su hermano.
Durante un crucero que efectuaron a la India y al Lejano
Oriente, los dos hermanos, para disipar el tedio del viaje,
luchaban a bordo del "Memory of Azov", el guardacostas
ruso que los conducía.
Nicky,
sin reparar en lo que hacía, empujó a su delicado
hermano menor por la escotilla.
A consecuencia de la caída, Jorge se produjo una
lesión en el pulmón la cual derivó
después en una tuberculosis que consumió al
muchacho en contados días.
Habían
resuelto efectuar este crucero para distraer la atención
del joven zarevitz de la bailarina de ballet Kshesinskaya,
haciia quien mostraba un precoz interés.
Su padre, que como sabemos no era partidaria de las relaciones
extramatrimoniales y no podía, por otra parte, aprobar
el casamiento de su hijo con una bailarina de ballet, pensó
que un largo crucero apartaría al zarevitz de sus
joveniles inclinaciones.
Nicolás
no era tampoco muy partidario de las aventuras e inducía
a los oficiales amigos suyos a que se casaran con sus queridas.
Si
éstas no resultaban aceptables como «damas
de regimiento», trasladaba entonces a sus maridos
al grado civil correspondiente y buscaba para ellos ocupación
en provincias.
Su
padre lo castigó a causa de su primera y única
travesura cuando Nicky, al finalizar una alegre cena en
compañía de la bailarina Kshesinskaya y un
grupo de oficiales amigos, se enfureció con el gobernador
general de San Petersburgo, el cual intervino para estorbarlos
en su diversión.
Nicky
llegó al extremo de plantar el contenido de un plato
de caviar en la cabeza del general, declarando que así
el cabello de éste se parecía notablemente
al de un negro.
EL general elevó sus quejas al Zar.
Y el resultado fue el crucero.
Lo
que singularizaba a Nicolás entre los demás
visitantes de Egipto, la India, China, Japón, etc.,
era una sorprendente y bastante excepcional falta de interés
por todo lo que veía.
Más
aún que falta de interés: una absurda indiferencia
por los lugares que atravesaba y sus circunstancias.
Cuando menos se tenía que presentar ante la gente,
más complacido se mostraba.
Escribía
cartas a su madre, de redacción simple, sólo
cartas bien escritas con la rutina de los puntos que visitaba,
revelando un ligero entusiasmo cuando informaba que habían
partido temprano de algún lugar, o que alguien los
dejaba en paz.
Los
japoneses, escribía Nicky, eran tal como ridículos
monos amarillos remedadores de los modales europeos.
Su
asombro fué vivísimo cuando uno de estos monos
amarillos -un guardián, según parece- le dió
un fuerte golpe en la cabeza con su espada de lata.
El
grupo que acompañaba a Nicolás era guiado
por el interior de un templo budista, cuyo sagrado solar
jamás planta extraña alguna profanara antes.
El
especial privilegio fué acordado como un cumpolido
del Mikado a la casa reinante rusa.
El
policía japonés estaba allí para evitar
cualquier demostración hostil.
De improviso, dominado por su religiosa indignación,
el policía pegó a Nicolás en la cabeza
con la misma espada destinada a protegerlo.
¡Sí, esto le ocurrió al gran duque y
sucesor, Nikolai Alexandrovich mientras efectuaba una visita
instructiva por Japón!.
En
San Petersburgo, lso apdres de Nicky, aguardando ansiosamente
las noticias acerca del estado en que su hijo se encontraba,
rezaban continuamente para que su vida pudiera ser salvada.
Llegó
entonces un telegrama del mismo Nicky.
"He sido penosamente insultado por un policía
japonés", decía en él.
Los
padres exhalaron un suspiro de alivio.
Detalles posteriores hicieron saber que Nicky no estaba
herido de gravedad.
El
joven príncipe Jorge de Grecia, que acompañaba
a los dos hermanos en su crucero, había parado hábilmente
el golpe con su brazo, amortiguando el impacto.
Alejandro
III aceptó la profusión de excusas que le
llegaron de Tokio, mas sugirió que la visita que
un príncipe japonés iba a devolver a San Petersburgo,
fuera cortés pero categóricamente declinada."
"Los
Romanov, autócratas de todas las Rusias"
William Gerhardi
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Su biografía en Wikipedia lo describe como un joven "atractivo"
y que "al contrario que la personalidad enérgica
de su padre, era de naturaleza abstraída en que trataba
de no vislumbrar sus ideas, inteligente, honrado y meticuloso,
esencialmente tímido, romántico e idealista y
con un carácter pacífico.
Gustaba
de la disciplina y vida militar, era muy creyente, trabajador
y responsable en extremo y llevaba una rutina de vida invariable.
Le era difícil socializar, y a veces solía ser
tachado de soberbio, sin serlo.
Su formalidad y amabilidad circunspecta era más bien
una barrera para quienes le conocían y tuvo muy pocos
amigos personales. Como padre y esposo, Nicolás II
era un ejemplo a seguir..."
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Mathilda-Marie
Feliksovna Kschessinskaya , nacida en 1872, murió el
6 de diciembre de 1971.
'prima ballerina assoluta', su familia era de origen polaco;
luego del flirt con Nicky y con la llegada de la Revolución
de Octubre (1917) contrajo matrimonio en París con
uno de los primos del zar, el Gran Duque Andrés Vladímirovich
Románov, con el que tuvo un hijo, el príncipe
Vladmir Romanovsky-Krasinsky ("Vova"), en 1921.
Su nuevo cuñado, Cirilo Románov, se convierte
en varón agnado de la dinastía Romanov, se autoproclama
zar y le concede el título de princesa Romanovska-Krassinska.
En
1960, publicó una autobiografía titulada Souvenirs
de la Kschessinska (publicada en inglés como Dancing
in St. Petersburg: The Memoirs of Kschessinska). |
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En
1902 Félix Dufourg tuvo el honor de ser designado
comandante de la fragata Pte Sarmiento para su 3er. viaje
de instruccion. Allí recibió por primera vez
a bordo al Zar Nicolas II y a la Zarina junto con otros
nobles.
Al año siguiente ascendió al grado de Capitán
de Navío y el 19 de mayo de 1909 falleció,
con 49 años de edad, sus restos descansan en La Recoleta.
(Imagen
gentileza de http://www.histarmar.com.ar)
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El
zar visita el buque acompañado por el comandante
Dufourg
La
revista Caras y Caretas del 13 de septiembre de 1902 señala
que al llegar a Rusia se acercó hasta la fragata
"un crecido número de personas, entre las cuales
se hallaban altos dignatarios de la marina rusa, como el
almirante Makaroff, y distinguidas damas y representantes
de la primera nobleza.
Al día siguiente, respondiendo galantemente a la
invitación del coronel Dufourg, el zar Nicolás,
la zarina y los príncipes de la familia imperial,
acompañados por nuestro encargado de negocios, señor
García Mansilla, visitaron la fragata escuela, no
ocultando la simpatía y la sorpresa que causara a
todos el perfecto orden y la disciplina de a bordo.
El
emperador tuvo palabras muy afectuosas para nuestro país,
cuyos progresos, dijo, evidenciados por cuanto veía
en aquel hermoso buque, eran signos de un pueblo vigoroso,
llamado a un vasto porvenir en el mundo, y con el cual,
agregó vería complacido establecerse una corriente
comercial desde los puertos de su nación.
Descartando
lo que exclusivamente deba atribuirse a un rasgo cortés,
tales frases del más poderoso monarca europeo, honran
el nombre argentino, tan calumniado en esa misma Europa
por el snobismo de la crítica internacional".
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